Concordancia de la Biblia Reina-Valera
abismo (33 apariciones)
(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.
(11) El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas;
(2) Y se cerraron las fuentes del abismo, y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fué detenida.
(25) Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz.
(30) Mas si Jehová hiciere una nueva cosa, y la tierra abriere su boca, y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al abismo, entonces conoceréis que estos hombres irritaron á Jehová.
(33) Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al abismo, y cubriólos la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.
(13) Y á José dijo: Bendita de Jehová su tierra, por los regalos de los cielos, por el rocío, y por el abismo que abajo yace,
(14) El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
(16) ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo?
(30) Las aguas se endurecen á manera de piedra, y congélase la haz del abismo.
(6) Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
(7) Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
(6) Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
(9) Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
(8) Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
(27) Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando señalaba por compás la sobrefaz del abismo;
(28) Cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo;
(10) ¿No eres tú el que secó la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos?
(19) Porque así ha dicho el Señor Jehová: Yo te tornaré ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; haré subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirán.
(4) Las aguas lo hicieron crecer, encumbrólo el abismo: sus ríos iban alrededor de su pie, y á todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.
(15) Así ha dicho el Señor Jehová: El día que descendió á la sepultura, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas: y al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron.
(4) El Señor Jehová me mostró así: y he aquí, llamaba para juzgar por fuego el Señor Jehová; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.
(6) Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; la ova se enredó á mi cabeza.
(10) Viéronte, y tuvieron temor los montes: pasó la inundación de las aguas: el abismo dió su voz, la hondura alzó sus manos.
(31) Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
(7) O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)
(1) Y EL quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo en la tierra; y le fué dada la llave del pozo del abismo.
(2) Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y oscurecióse el sol y el aire por el humo del pozo.
(11) Y tienen sobre sí por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebraico es Abaddon, y en griego, Apollyon.
(7) Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará.
(8) La bestia que has visto, fué, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de ir á perdición: y los moradores de la tierra, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se maravillarán viendo la bestia que era y no es, aunque es.
(1) Y VI un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano.
(3) Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más á las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo.