Concordancia de la Biblia Reina-Valera
altísimo (49 apariciones)
(16) Dijo el que oyó los dichos de Jehová, y el que sabe la ciencia del Altísimo, el que vió la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos:
(8) Cuando el Altísimo hizo heredar á las gentes, cuando hizo dividir los hijos de los hombres, estableció los términos de los pueblos según el número de los hijos de Israel.
(14) Jehová tronó desde los cielos, y el Altísimo dió su voz;
(17) Alabaré yo á Jehová conforme á su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
(2) Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
(13) Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego.
(7) Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
(4) Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
(2) Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
(14) Sacrifica á Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo.
(2) Apúranme mis enemigos cada día; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
(2) Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
(10) Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
(17) Empero aun tornaron á pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo.
(56) Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;
(6) Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.
(18) Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
(5) Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; y fortificarála el mismo Altísimo.
(1) EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
(9) Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
(1) Salmo: Canción para el día del Sábado. BUENO es alabar á Jehová, y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;
(8) Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
(11) Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo,
(14) Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
(35) Hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo,
(38) ¿De la boca del Altísimo no saldrá malo y bueno?
(17) La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la demanda: para que conozcan los vivientes que el Altísimo se enseñorea del reino de los hombres, y que á quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.
(24) Esta es la declaración, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre el rey mi señor:
(25) Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como á los bueyes, y con rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que entiendas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que á quien él quisiere lo dará.
(32) Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como á los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y á quien él quisiere lo da.
(34) Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fué vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío es sempiterno, y su reino por todas las edades.
(18) El altísimo Dios, oh rey, dió á Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra:
(21) Y fué echado de entre los hijos de los hombres; y su corazón fué puesto con las bestias, y con los asnos monteses fué su morada. Hierba le hicieron comer, como á buey, y su cuerpo fué bañado con el rocío del cielo, hasta que conoció que el altísimo Dios se enseñorea del reino de los hombres, y que pondrá sobre él al que quisiere.
(18) Después tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos.
(22) Hasta tanto que vino el Anciano de grande edad, y se dió el juicio á los santos del Altísimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
(25) Y hablará palabras contra el Altísimo, y á los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.
(25) Y hablará palabras contra el Altísimo, y á los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.
(27) Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán.
(16) Tornáronse, mas no al Altísimo: fueron como arco engañoso: cayeron sus príncipes á cuchillo por la soberbia de su lengua: éste será su escarnio en la tierra de Egipto.
(7) Entre tanto, está mi pueblo adherido á la rebelión contra mí: aunque lo llaman al Altísimo, ninguno absolutamente quiere ensalzarle.
(7) Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
(32) Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:
(35) Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
(76) Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;
(35) Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.
(28) El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.
(38) Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!
(48) Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:
(1) PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,