Concordancia de la Biblia Reina-Valera
atentos (19 apariciones)
(3) Oid, reyes; estad, oh príncipes, atentos: yo cantaré á Jehová, cantaré salmos á Jehová Dios de Israel.
(21) Y estad atentos: y cuando viereis salir las hijas de Silo á bailar en corros, vosotros saldréis de las viñas, y arrebataréis cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, y os iréis á tierra de Benjamín:
(40) Ahora pues, oh Dios mío, ruégote estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos á la oración en este lugar.
(15) Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, á la oración en este lugar:
(3) Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres y entendidos; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.
(6) Oid ahora mi razonamiento, y estad atentos á los argumentos de mis labios.
(2) Oid, sabios, mis palabras; y vosotros, doctos, estadme atentos.
(15) Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
(2) Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica.
(1) OID, hijos, la doctrina de un padre, y estad atentos para que conozcáis cordura.
(24) Ahora pues, hijos, oidme, y estad atentos á las razones de mi boca.
(23) Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.
(23) Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.
(3) No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.
(4) Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
(1) SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque á vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor.
(11) Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado mucho tiempo.
(12) Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos á sus oraciones: pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal.
(19) Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones: