Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ayuda (37 apariciones)
(18) Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.
(20) Y puso Adam nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él.
(7) Y esta bendición para Judá. Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo á su pueblo; sus manos le basten, y tú seas ayuda contra sus enemigos.
(26) No hay como el Dios de Jeshurun, montado sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza.
(33) Entonces Horam, rey de Gezer, subió en ayuda de Lachîs; mas á él y á su pueblo hirió Josué, hasta no quedar ninguno de ellos.
(5) Y vinieron los Siros de Damasco á dar ayuda á Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los Siros veinte y dos mil hombres.
(11) Y dijo: Si los Siros me fueren superiores, tú me ayudarás; y si los hijos de Ammón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.
(3) Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros: mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será pues mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.
(16) Y salieron á medio día. Y estaba Ben-adad bebiendo, borracho en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.
(26) Por cuanto Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había guardado ni desamparado, ni quien diese ayuda á Israel;
(18) Entonces se envistió el espíritu en Amasai, príncipe de treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores; pues que también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y púsolos entre los capitanes de la cuadrilla.
(22) Porque entonces todos los días venía ayuda á David, hasta hacerse un grande ejército, como ejército de Dios.
(5) Y viniendo los Siros de Damasco en ayuda de Adarezer rey de Soba, David hirió de los Siros veintidós mil hombres.
(17) Asimismo mandó David á todos los principales de Israel que diesen ayuda á Salomón su hijo, diciendo:
(11) Y clamó Asa á Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.
(2) Y salióle al encuentro Jehú el vidente, hijo de Hanani, y dijo al rey Josaphat: ¿Al impío das ayuda, y amas á los que aborrecen á Jehová? Pues la ira de la presencia de Jehová será sobre ti por ello.
(7) Y dióle Dios ayuda contra los Filisteos, y contra los Arabes que habitaban en Gur-baal, y contra los Ammonitas.
(2) Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.
(19) Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
(9) No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
(20) Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
(2) Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
(17) Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
(4) He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida.
(5) Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate á mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.
(9) Oh Israel, confía en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
(10) Casa de Aarón, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
(11) Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.
(5) Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en Jehová su Dios:
(7) Ciertamente Egipto en vano é inútilmente dará ayuda; por tanto yo le dí voces, que su fortaleza sería estarse quietos.
(1) ¡AY de los que descienden á Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron á Jehová!
(14) Y á todos los que estuvieren alrededor de él para su ayuda, y á todas sus compañías esparciré á todo viento, y desenvainaré espada en pos de ellos.
(9) Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.
(9) Etiopía era su fortaleza, y Egipto sin límite; Put y Libia fueron en tu ayuda.
(24) Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
(26) Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
(3) Asimismo te ruego también á ti, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.