Concordancia de la Biblia Reina-Valera
caza (17 apariciones)
(27) Y crecieron los niños, y Esaú fué diestro en la caza, hombre del campo: Jacob empero era varón quieto, que habitaba en tiendas.
(28) Y amó Isaac á Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba á Jacob.
(3) Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cógeme caza;
(5) Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac á Esaú su hijo: y fuése Esaú al campo para coger la caza que había de traer.
(7) Tráeme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante de Jehová antes que yo muera.
(19) Y Jacob dijo á su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.
(25) Y dijo: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma; y él se la acercó, y comió: trájole también vino, y bebió.
(30) Y aconteció, luego que hubo Isaac acabado de bendecir á Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano vino de su caza.
(31) E hizo él también guisados, y trajo á su padre, y díjole: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.
(33) Y estremecióse Isaac con grande estremecimiento, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que cogió caza, y me trajo, y comí de todo antes que vinieses? Yo le bendije, y será bendito.
(13) Y cualquier varón de los hijos de Israel, ó de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal ó de ave que sea de comer, derramará su sangre y cubrirála con tierra:
(12) Y mira, padre mío, mira aún la orilla de tu manto en mi mano: porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, tú andas á caza de mi vida para quitármela.
(4) Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.
(26) Porque á causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón.
(27) El indolente no chamuscará su caza: mas el haber precioso del hombre es la diligencia.
(52) Mis enemigos me dieron caza como á ave, sin por qué.
(21) Romperé asimismo vuestros veletes, y libraré mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestra mano para caza; y sabréis que yo soy Jehová.