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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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come (60 apariciones)

(21) Y toma contigo de toda vianda que se come, y allégala á ti; servirá de alimento para ti y para ellos.

(19) Y Jacob dijo á su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.

(34) Toda vianda que se come, sobre la cual viniere el agua de tales vasijas, será inmunda: y toda bebida que se bebiere, será en todas esas vasijas inmunda:

(22) Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, así las comerás: el inmundo y el limpio comerán también de ellas.

(14) Y Booz le dijo á la hora de comer: Allégate aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y sentóse ella junto á los segadores, y él le dió del potaje, y comió hasta que se hartó y le sobró.

(24) Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y púsola delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado: ponlo delante de ti, y come; porque de industria se guardó para ti, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel.

(15) Díjole entonces: Ven conmigo á casa, y come del pan.

(41) Y entonces Elías dijo á Achâb: Sube, come y bebe; porque una grande lluvia suena.

(5) Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come.

(7) Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta.

(7) Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come pan, y alégrate: yo te daré la viña de Naboth de Jezreel.

(28) Y el cuerpo mío se va gastando como de carcoma, como vestido que se come de polilla.

(10) He aquí ahora behemoth, al cual yo hice contigo; hierba come como buey.

(20) Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.

(25) El justo come hasta saciar su alma: mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.

(7) Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.

(13) Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:

(16) ¿Hallaste la miel? come lo que te basta; no sea que te hartes de ella, y la vomites.

(20) Tal es el rastro de la mujer adúltera: come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad.

(27) Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

(5) El necio dobla sus manos y come su carne.

(7) Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón: porque tus obras ya son agradables á Dios.

(5) Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el escudo.

(8) Y será como el que tiene hambre y sueña, y parece que come; mas cuando despierta, su alma está vacía; ó como el que tiene sed y sueña, y parece que bebe; mas cuando se despierta, hállase cansado, y su alma sedienta: así será la multitud de todas las gentes que pelearán contra el monte de Sión.

(10) Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come;

(8) Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.

(1) Y DÍJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla á la casa de Israel.

(1) Y DÍJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla á la casa de Israel.

(18) Hijo del hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con anhelo;

(12) Y Amasías dijo á Amós: Vidente, vete, y huye á tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allí:

(11) Y viendo esto los Fariseos, dijeron á sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

(19) Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos.

(16) Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y con los pecadores?

(18) Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

(34) Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

(19) Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

(2) Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.

(8) ¿No le dice antes: Adereza qué cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe?

(31) Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.

(54) El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

(56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

(57) Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

(58) Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

(18) No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

(13) Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

(7) Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come.

(2) Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil, come legumbres.

(3) El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

(3) El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

(3) El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.