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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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demonio (23 apariciones)

(33) Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

(18) Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

(22) Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.

(18) Y Jesús le reprendió, y salió el demonio de él; y el mozo fué sano desde aquella hora.

(15) Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

(16) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

(18) Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

(26) Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

(29) Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.

(30) Y como fué á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama.

(33) Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,

(35) Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.

(33) Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

(29) (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)

(42) Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.

(14) Y estaba él lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron.

(14) Y estaba él lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron.

(20) Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?

(48) Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y tienes demonio?

(49) Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.

(52) Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

(20) Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?

(21) Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?