❖

Búsqueda Bíblica y Herramientas de Estudio

Busca versículos, explora la concordancia, consulta los temas de Nave, descubre referencias cruzadas y pregunta a nuestra IA para profundizar en las Escrituras — todo en un solo lugar.

Todas las herramientas se basan en la Biblia Reina-Valera completa: búsqueda de texto en los 66 libros, concordancia palabra por palabra de todas las apariciones en las Escrituras, Biblia Temática de Nave con miles de temas y referencias cruzadas del Tesoro del Conocimiento de las Escrituras y de pasajes relacionados.

Concordancia de la Biblia Reina-Valera

‹ Volver a la concordancia

paladar (16 apariciones)

(30) ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿no puede mi paladar discernir las cosas depravadas?

(11) Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar gusta las viandas.

(13) Si le parecía bien, y no lo dejaba, mas antes lo detenía entre su paladar;

(10) La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba á su paladar:

(30) (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;)

(3) Porque el oído prueba las palabras, como el paladar gusta para comer.

(15) Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

(103) ¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.

(6) Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.

(3) Porque los labios de la extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite:

(13) Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:

(3) Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los mancebos: bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fué dulce á mi paladar.

(16) Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalem.

(9) Y tu paladar como el buen vino, que se entra á mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos.

(4) La lengua del niño de teta, de sed se pegó á su paladar: los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese.

(26) Y haré se pegue tu lengua á tu paladar, y estarás mudo, y no serás á ellos varón que reprende: porque son casa rebelde.