Concordancia de la Biblia Reina-Valera
riquezas (102 apariciones)
(18) Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día.
(8) Y hablóles, diciendo: Volveos á vuestras tiendas con grandes riquezas, y con grande copia de ganado, con plata, y con oro, y metal, y muchos vestidos: partid con vuestros hermanos el despojo de vuestros enemigos.
(25) Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? él se adelanta para provocar á Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará franca la casa de su padre en Israel.
(11) Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;
(13) Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.
(23) Así excedía el rey Salomón á todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.
(12) Las riquezas y la gloria están delante de ti, y tú señoreas á todos: y en tu mano está la potencia y la fortaleza, y en tu mano la grandeza y fuerza de todas las cosas.
(28) Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.
(11) Y dijo Dios á Salomón: Por cuanto esto fué en tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, ó gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para juzgar mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,
(12) Sabiduría y ciencia te es dada; y también te daré riquezas, hacienda, y gloria, cual nunca hubo en los reyes que han sido antes de ti, ni después de ti habrá tal.
(5) Jehová por tanto confirmó el reino en su mano, y todo Judá dió á Josaphat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
(1) TENÍA pues Josaphat riquezas y gloria en abundancia, y trabó parentesco con Achâb.
(25) Viniendo entonces Josaphat y su pueblo á despojarlos, hallaron en ellos muchas riquezas entre los cadáveres, así vestidos como preciosos enseres, los cuales tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días duró el despojo, porque era mucho.
(27) Y tuvo Ezechîas riquezas y gloria mucha en gran manera; é hízose de tesoros de plata y oro, de piedras preciosas, de aromas, de escudos, y de todas alhajas de desear;
(4) Para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, y el lustre de la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento y ochenta días.
(11) Y refirióles Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido y con que le había ensalzado sobre los príncipes y siervos del rey.
(15) Devoró riquezas, mas vomitarálas; de su vientre las sacará Dios.
(7) ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
(19) ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, ni de todas las fuerzas del poder?
(16) Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
(6) Los que confían en sus haciendas, y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
(10) Pues se ve que mueren los sabios, así como el insensato y el necio perecen, y dejan á otros sus riquezas.
(7) He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
(12) He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
(3) Hacienda y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre.
(13) Hallaremos riquezas de todas suertes, henchiremos nuestras casas de despojos;
(16) Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda riquezas y honra.
(18) Las riquezas y la honra están conmigo; sólidas riquezas, y justicia.
(18) Las riquezas y la honra están conmigo; sólidas riquezas, y justicia.
(15) Las riquezas del rico son su ciudad fuerte; y el desmayo de los pobres es su pobreza.
(4) No aprovecharán las riquezas en el día de la ira: mas la justicia librará de muerte.
(16) La mujer graciosa tendrá honra: y los fuertes tendrán riquezas.
(28) El que confía en sus riquezas, caerá: mas los justos reverdecerán como ramos.
(7) Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.
(8) La redención de la vida del hombre son sus riquezas: pero el pobre no oye censuras.
(11) Disminuiránse las riquezas de vanidad: empero multiplicará el que allega con su mano.
(24) Las riquezas de los sabios son su corona: mas es infatuación la insensatez de los necios.
(11) Las riquezas del rico son la ciudad de su fortaleza, y como un muro alto en su imaginación.
(4) Las riquezas allegan muchos amigos: mas el pobre, de su amigo es apartado.
(14) La casa y las riquezas herencia son de los padres: mas de Jehová la mujer prudente.
(1) DE más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro.
(4) Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
(5) ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? porque hacerse han alas, como alas de águila, y volarán al cielo.
(24) Porque las riquezas no son para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?
(8) El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para que se dé á los pobres lo allega.
(8) Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;
(8) Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
(13) Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus dueños para su mal;
(19) Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.
(2) Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.