Concordancia de la Biblia Reina-Valera
sabed (18 apariciones)
(23) Mas si así no lo hiciereis, he aquí habréis pecado á Jehová; y sabed que os alcanzará vuestro pecado.
(13) Sabed que Jehová vuestro Dios no echará más estas gentes delante de vosotros; antes os serán por lazo, y por tropiezo, y por azote para vuestros costados, y por espinas para vuestros ojos, hasta tanto que perezcáis de aquesta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.
(38) Entonces dijo Saúl: Llegaos acá todos los principales del pueblo; y sabed y mirad por quién ha sido hoy este pecado;
(10) Sabed ahora que de la palabra de Jehová que habló sobre la casa de Achâb, nada caerá en tierra: y que Jehová ha hecho lo que dijo por su siervo Elías.
(6) Sabed ahora que Dios me ha trastornado, y traído en derredor su red sobre mí.
(3) Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.
(1) DISCURRID por las plazas de Jerusalem, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si halláis hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonaré.
(15) Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehová me envió á vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos.
(19) Jehová habló sobre vosotros, oh reliquias de Judá: No entréis en Egipto: sabed por cierto que os aviso hoy.
(22) Ahora pues sabed de cierto que á cuchillo, y de hambre y pestilencia, moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para peregrinar allí.
(33) Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.
(43) Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
(11) Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad á nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado á vosotros.
(39) Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
(20) Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
(18) Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.
(23) Sabed que nuestro hermano Timoteo está suelto; con el cual, si viniere más presto, os iré á ver.
(29) Si sabéis que él es justo, sabed también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.