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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sabios (91 apariciones)

(8) Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase.

(10) Ahora, pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.

(11) Entonces llamó también Faraón sabios y encantadores; é hicieron también lo mismo los encantadores de Egipto con sus encantamientos;

(3) Y tú hablarás á todos los sabios de corazón, á quienes yo he henchido de espíritu de sabiduría, á fin que hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle á que me sirva de sacerdote.

(8) Y todos los sabios de corazón entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas, de lino torcido, y de jacinto, y de púrpura y carmesí; las cuales hicieron de obra prima, con querubines.

(13) Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.

(15) Y tomé los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y púselos por jefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuenta, y cabos de diez, y gobernadores á vuestras tribus.

(19) No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.

(29) ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, y entendieran su postrimería!

(13) Preguntó entonces el rey á los sabios que sabían los tiempos, (porque así era la costumbre del rey para con todos los que sabían la ley y el derecho;

(13) Contó luego Amán á Zeres su mujer, y á todos sus amigos, todo lo que le había acontecido: y dijéronle sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la simiente de los Judíos es el Mardochêo, delante de quien has comenzado á caer, no lo vencerás; antes caerás por cierto delante de él.

(13) Que prende á los sabios en la astucia de ellos, y el consejo de los perversos es entontecido;

(18) (Lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron;

(9) No los grandes son los sabios, ni los viejos entienden el derecho.

(2) Oid, sabios, mis palabras; y vosotros, doctos, estadme atentos.

(11) Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que las aves del cielo?

(24) Temerlo han por tanto los hombres: él no mira á los sabios de corazón.

(10) Pues se ve que mueren los sabios, así como el insensato y el necio perecen, y dejan á otros sus riquezas.

(8) Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

(6) Para entender parábola y declaración; palabras de sabios, y sus dichos oscuros.

(35) Los sabios heredarán honra: mas los necios sostendrán ignominia.

(33) Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.

(14) Los sabios guardan la sabiduría: mas la boca del loco es calamidad cercana.

(18) Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: mas la lengua de los sabios es medicina.

(20) El que anda con los sabios, sabio será; mas el que se allega á los necios, será quebrantado.

(3) En la boca del necio está la vara de la soberbia: mas los labios de los sabios los guardarán.

(24) Las riquezas de los sabios son su corona: mas es infatuación la insensatez de los necios.

(2) La lengua de los sabios adornará la sabiduría: mas la boca de los necios hablará sandeces.

(7) Los labios de los sabios esparcen sabiduría: mas no así el corazón de los necios.

(12) El escarnecedor no ama al que le reprende; ni se allega á los sabios.

(31) La oreja que escucha la corrección de vida, entre los sabios morará.

(15) El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.

(15) Hay oro y multitud de piedras preciosas: mas los labios sabios son vaso precioso.

(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:

(23) También estas cosas pertenecen á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno.

(8) Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: mas los sabios apartan la ira.

(24) Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios:

(4) El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer.

(1) CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de él.

(11) Tornéme, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontece á todos.

(11) Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

(21) ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

(11) Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón, se ha desvanecido. ¿Cómo diréis á Faraón: Yo soy hijo de los sabios, é hijo de los reyes antiguos?

(14) Por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la prudencia de sus prudentes.

(25) Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco á los agoreros; que hago tornar atrás los sabios, y desvanezco su sabiduría;

(4) El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios.

(4) El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios.

(22) Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron.

(8) ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová es con nosotros? Ciertamente, he aquí que en vano se cortó la pluma, por demás fueron los escribas.

(9) Los sabios se avergonzaron, espantáronse y fueron presos: he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?