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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sana (18 apariciones)

(3) Y el sacerdote saldrá fuera del real; y mirará el sacerdote, y viendo que está sana la plaga de la lepra del leproso,

(4) Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.

(2) Hiciste temblar la tierra, abrístela: sana sus quiebras, porque titubea.

(3) El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;

(3) El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.

(4) La sana lengua es árbol de vida: mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.

(13) Entonces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y fué restituída sana como la otra.

(28) Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.

(5) Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana.

(29) Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

(34) Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

(47) Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.

(34) Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

(10) Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina;

(3) Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme á sus concupiscencias,

(9) Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.

(1) EMPERO tú, habla lo que conviene á la sana doctrina:

(8) Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.