Concordancia de la Biblia Reina-Valera
viento (114 apariciones)
(1) Y ACORDÓSE Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; é hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
(13) Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el viento oriental trajo la langosta:
(13) Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el viento oriental trajo la langosta:
(19) Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.
(21) Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
(10) Soplaste con tu viento, cubriólos la mar: hundiéronse como plomo en las impetuosas aguas.
(31) Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra.
(11) Subió sobre el querubín, y voló: aparecióse sobre las alas del viento.
(45) Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia. Y subiendo Achâb, vino á Jezreel.
(11) Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto.
(11) Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto.
(11) Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto.
(17) Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.
(19) Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
(26) ¿Pensáis censurar palabras, y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
(7) Acuérdate que mi vida es viento, y que mis ojos no volverán á ver el bien.
(2) ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?
(2) ¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, y henchirá su vientre de viento solano?
(18) Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.
(25) Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida;
(15) Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube.
(22) Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, y disolviste mi sustancia.
(17) ¿Por qué están calientes tus vestidos cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?
(21) He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, luego que pasa el viento y los limpia,
(24) ¿Por qué camino se reparte la luz, y se esparce el viento solano sobre la tierra?
(16) El uno se junta con el otro, que viento no entra entre ellos.
(4) No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
(10) Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento.
(15) Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, á tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del viento de tu nariz.
(42) Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles.
(5) Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose.
(7) Con viento solano quiebras tú las naves de Tharsis.
(8) Apresuraríame á escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
(13) Dios mío, ponlos como á torbellinos; como á hojarascas delante del viento.
(16) Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más.
(3) Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento;
(25) El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas.
(18) Enviará su palabra, y los derretirá: soplará su viento, y fluirán las aguas.
(8) El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra;
(29) El que turba su casa heredará viento; y el necio será siervo del sabio de corazón.
(23) El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora.
(16) El que pretende contenerla, arresta el viento: ó el aceite en su mano derecha.
(6) El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo.
(6) El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo.
(16) Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar al viento?
(4) El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará.
(5) Como tú no sabes cuál es el camino del viento, ó cómo se crían los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
(2) Y vino la nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte á causa del viento.
(13) Los pueblos harán estrépito á manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprenderá, y huirá lejos; será ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
(18) Concebimos, tuvimos dolores de parto, parimos como viento: salud ninguna hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.