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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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él (3,943 apariciones)

(4) Nunca respondas al necio en conformidad á su necedad, para que no seas tú también como él.

(12) ¿Has visto hombre sabio en su opinión? más esperanza hay del necio que de él.

(27) El que cavare sima, caerá en ella: y el que revuelva la piedra, á él volverá.

(22) Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo á pisón majados, no se quitará de él su necedad.

(10) El que hace errar á los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: mas los perfectos heredarán el bien.

(1) EL hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina.

(18) Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él.

(20) ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él.

(5) Toda palabra de Dios es limpia; es escudo á los que en él esperan.

(22) Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?

(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.

(14) He entendido que todo lo que Dios hace, eso será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.

(22) Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

(12) Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.

(16) No tiene fin todo el pueblo que fué antes de ellos: tampoco los que vendrán después estarán con él contentos. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.

(3) Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se hartó del bien, y también careció de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que él.

(10) El que es, ya su nombre ha sido nombrado; y se sabe que es hombre, y que no podrá contender con el que es más fuerte que él.

(12) Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?

(12) Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?

(13) Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció?

(14) En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él.

(3) No te apresures á irte de delante de él, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quisiere:

(3) No te apresures á irte de delante de él, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quisiere:

(6) Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre él;

(1) CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de él.

(8) El que hiciere el hoyo caerá en él; y el que aportillare el vallado, morderále la serpiente.

(14) El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?

(2) ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! porque mejores son tus amores que el vino.

(8) ¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.

(16) Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios.

(4) Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró.

(16) Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalem.

(3) Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: él apacienta entre los lirios.

(9) Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata: y si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.

(6) Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

(2) Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán á él todas las gentes.

(19) Y meteránse en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia espantosa de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare él para herir la tierra.

(22) Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

(12) Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen la carrera de tus caminos.

(14) Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se holgaba.

(25) Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, é hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está su mano todavía extendida.

(30) Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.

(2) Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

(7) Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

(10) Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

(11) Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;

(1) Y DÍJOME Jehová: Tómate un gran volumen, y escribe en él en estilo de hombre tocante á Maher-salal-hash-baz.

(13) A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

(13) A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

(13) A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.