Concordancia de la Biblia Reina-Valera
allí (723 apariciones)
(55) Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
(61) Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
(7) E id presto, decid á sus discípulos que ha resucitado de los muertos: y he aquí va delante de vosotros á Galilea; allí le veréis; he aquí, os lo he dicho.
(10) Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea, y allí me verán.
(13) Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.
(19) Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.
(35) Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.
(38) Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.
(6) Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,
(1) Y OTRA vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca.
(11) Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.
(1) Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra, y le siguieron sus discípulos.
(5) Y no pudo hacer allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
(10) Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí.
(11) Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del juicio, que el de aquella ciudad.
(24) Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.
(30) Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.
(1) Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de Judea y tras el Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo les enseñaba como solía.
(5) Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?
(21) Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; ó, He aquí, allí está, no le creáis.
(15) Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.
(47) Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
(69) Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
(70) Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante.
(35) Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.
(7) Mas id, decid á sus discípulos y á Pedro, que él va antes que vosotros á Galilea: allí le veréis, como os dijo.
(6) Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.
(36) Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;
(17) Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.
(6) Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca.
(32) Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.
(4) Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
(4) Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
(6) Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá á vosotros.
(26) Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.
(18) Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;
(34) Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
(1) Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.
(28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.
(13) Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.
(21) Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.
(23) Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni sigáis.
(4) Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
(2) Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.
(12) Entonces él os mostrará un gran cenáculo aderezado; aparejad allí.
(33) Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
(36) Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
(1) Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
(6) Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros.
(12) Después de esto descendió á Capernaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días.