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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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alma (457 apariciones)

(37) Yo pues te tomaré á ti, y tú reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel.

(29) Y como él vino al reino, hirió toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerlo, conforme á la palabra de Jehová que él habló por su siervo Ahías Silonita;

(21) Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó á Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño á sus entrañas.

(22) Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió á sus entrañas, y revivió.

(4) Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.

(32) Ciñeron pues sus lomos de sacos, y sogas á sus cabezas, y vinieron al rey de Israel, y dijéronle: Tu siervo Ben-adad dice: Ruégote que viva mi alma. Y él respondió: Si él vive aún, mi hermano es.

(2) Y dijo Elías á Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado á Beth-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron pues á Beth-el.

(4) Y Elías le volvió á decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado á Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron pues á Jericó.

(6) Y Elías le dijo: Ruégote que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron pues ambos á dos.

(27) Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.

(30) Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.

(3) Y poniéndose el rey en pie junto á la columna, hizo alianza delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras de la alianza que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

(25) No hubo tal rey antes de él que se convirtiese á Jehová de todo su corazón, y de toda su alma, y de todas su fuerzas, conforme á toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro tal.

(11) Y dijo Dios á Salomón: Por cuanto esto fué en tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, ó gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para juzgar mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,

(38) Si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra que tú diste á sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado á tu nombre;

(12) Y entraron en concierto de que buscarían á Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma;

(31) Y estando el rey en pie en su sitio, hizo alianza delante de Jehová de caminar en pos de Jehová, y de guardar sus mandamientos, sus testimonios, y sus estatutos, de todo su corazón y de toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.

(13) Entonces dijo Mardochêo que respondiesen á Esther: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los Judíos:

(7) Las cosas que mi alma no quería tocar, por los dolores son mi comida.

(11) Por tanto yo no reprimiré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y quejaréme con la amargura de mi alma.

(15) Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, y quiso la muerte más que mis huesos.

(21) Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: reprocharé mi vida.

(1) ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: daré yo suelta á mi queja sobre mí, hablaré con amargura de mi alma.

(1) ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: daré yo suelta á mi queja sobre mí, hablaré con amargura de mi alma.

(20) Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.

(10) En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.

(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?

(22) Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.

(4) También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

(4) Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas de su lugar las peñas?

(2) ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

(13) Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo.

(2) Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, y el Omnipotente, que amargó el alma mía,

(3) Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,

(8) Porque ¿cuál es la esperanza del hipócrita, por mucho que hubiere robado, cuando Dios arrebatare su alma?

(15) Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube.

(16) Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción me han aprehendido.

(25) ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?

(30) (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;)

(39) Si comí su sustancia sin dinero, ó afligí el alma de sus dueños;

(18) Detendrá su alma de corrupción, y su vida de que pase á cuchillo.

(20) Que le hace que su vida aborrezca el pan, y su alma la comida suave.

(22) Y su alma se acerca al sepulcro, y su vida á los que causan la muerte.

(28) Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.

(30) Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes.

(14) Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, y su vida entre los sodomitas.

(3) Mi alma asimismo está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

(4) Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.

(2) No sea que arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.

(5) Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)