Concordancia de la Biblia Reina-Valera
aquí (1,443 apariciones)
(5) He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
(7) Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:
(9) Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
(4) Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos.
(5) He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
(6) He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
(7) He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
(4) He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida.
(3) Porque he aquí están acechando mi vida: hanse juntado contra mí fuertes, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
(7) He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
(33) Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: he aquí á su voz dará voz de fortaleza.
(10) Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.
(12) He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
(15) Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:
(27) Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
(20) He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo?
(2) Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.
(4) Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: éste nació allá.
(9) Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los que obran maldad.
(9) Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los que obran maldad.
(40) He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia.
(4) He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
(2) He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.
(3) He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
(4) He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.
(6) He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.
(14) Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado.
(4) Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
(8) Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.
(10) Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro con atavío de ramera, astuta de corazón,
(31) Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su haz, y su cerca de piedra estaba ya destruída.
(10) ¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo? Ya fué en los siglos que nos han precedido.
(14) Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.
(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.
(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
(1) Y TORNÉME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.
(18) He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
(27) He aquí, esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón;
(29) He aquí, solamente he hallado esto: que Dios hizo al hombre recto, mas ellos buscaron muchas cuentas.
(15) He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.
(15) He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.
(16) He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.
(8) ¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.
(9) Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, mostrándose por las rejas.
(11) Porque he aquí ha pasado el invierno, hase mudado, la lluvia se fué;
(7) He aquí es la litera de Salomón: sesenta valientes la rodean, de los fuertes de Israel.
(1) HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.
(1) HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.