Concordancia de la Biblia Reina-Valera
así (1,670 apariciones)
(40) Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
(18) Y díjoles: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar;
(33) Y llegó á Capernaum; y así que estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?
(8) Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.
(43) Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;
(27) No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
(7) Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin.
(29) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.
(49) Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.
(59) Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.
(39) Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
(25) Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.
(48) Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.
(10) Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.
(23) Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas.
(26) ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.
(31) Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:
(15) Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
(21) En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.
(21) En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.
(2) Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(30) Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación.
(36) Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.
(51) Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación.
(5) Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.
(21) Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
(28) Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?
(38) Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.
(43) Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así.
(54) Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.
(33) Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.
(7) Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.
(10) Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
(10) Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.
(24) Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.
(26) Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.
(31) Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
(44) Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?
(31) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
(26) Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.
(24) Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; mas á él no le vieron.
(46) Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
(46) Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
(8) El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
(14) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;
(29) El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido.
(6) Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.
(21) Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.
(26) Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:
(45) Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.