Concordancia de la Biblia Reina-Valera
buena (141 apariciones)
(4) Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.
(2) Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.
(25) El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.
(23) Alégrase el hombre con la respuesta de su boca: y la palabra á su tiempo, ¡cuán buena es!
(30) La luz de los ojos alegra el corazón; y la buena fama engorda los huesos.
(22) El corazón alegre produce buena disposición: mas el espíritu triste seca los huesos.
(2) El alma sin ciencia no es buena; y el presuroso de pies peca.
(1) DE más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro.
(1) DE más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia más que la plata y el oro.
(13) Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:
(18) Gustó que era buena su granjería: su candela no se apagó de noche.
(1) MEJOR es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte que el día del nacimiento.
(11) Buena es la ciencia con herencia; y más á los que ven el sol.
(14) Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.
(16) Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera la canción, porque tornes en memoria.
(8) Y dijo Ezechîas á Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y verdad en mis días.
(7) El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo, Buena está la soldadura; y afirmólo con clavos, porque no se moviese.
(10) Y los hijos de los extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te herí, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.
(2) A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; á consolar á todos los enlutados;
(20) ¿A qué viene para mí este incienso de Seba, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son á mi voluntad, ni vuestros sacrificios me dan gusto.
(10) Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para tornaros á este lugar.
(14) He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la palabra buena que he hablado á la casa de Israel y á la casa de Judá.
(14) En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel será su majada: allí dormirán en buena majada, y en pastos gruesos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
(9) (Y puso Dios á Daniel en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos.)
(13) Sobre las cabezas de los montes sacrificaron, é incensaron sobre los collados, debajo de encinas, y álamos, y olmos que tuviesen buena sombra: por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.
(8) Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
(23) Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
(24) Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
(27) Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?
(37) Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
(38) Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
(10) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? pues ha hecho conmigo buena obra.
(8) Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.
(20) Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.
(20) Porque Herodes temía á Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le tenía respeto: y oyéndole, hacía muchas cosas; y le oía de buena gana.
(50) Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
(37) Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana.
(6) Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? buena obra me ha hecho;
(14) Gloria en las alturas á Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
(38) Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.
(8) Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.
(15) Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.
(42) Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.
(34) Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?
(35) Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.
(33) Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
(17) Y cuando llegamos á Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad.
(1) ENTONCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el día de hoy.
(16) Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
(24) Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán ingeridos en su oliva?