Concordancia de la Biblia Reina-Valera
campo (453 apariciones)
(15) Y así que oyeres venir un estruendo por las copas de los morales, sal luego á la batalla: porque Dios saldrá delante de ti, y herirá el campo de los Filisteos.
(16) Hizo pues David como Dios le mandó, é hirieron el campo de los Filisteos desde Gabaón hasta Gezer.
(32) Resuene la mar, y la plenitud de ella: alégrese el campo, y todo lo que contiene.
(7) Y tomaron á sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maachâ y á su pueblo, los cuales vinieron y asentaron su campo delante de Medeba. Y juntáronse también los hijos de Ammón de sus ciudades, y vinieron á la guerra.
(9) Y los hijos de Ammón salieron, y ordenaron su tropa á la entrada de la ciudad; y los reyes que habían venido, estaban por sí en el campo.
(33) Mas disparando uno el arco á la ventura, hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al carretero: Vuelve tu mano, y sácame del campo, porque estoy mal herido.
(1) Y LOS moradores de Jerusalem hicieron rey en lugar suyo á Ochôzías su hijo menor: porque la tropa que había venido con los Arabes al campo, había muerto á todos los mayores; por lo cual reinó Ochôzías, hijo de Joram rey de Judá.
(23) Y durmió Uzzías con sus padres, y sepultáronlo con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y reinó Joatham su hijo en lugar suyo.
(1) DESPUÉS de estas cosas y de esta fidelidad, vino Sennachêrib rey de los Asirios, entró en Judá, y asentó campo contra las ciudades fuertes, y determinó de entrar en ellas.
(21) Y Jehová envió un ángel, el cual hirió á todo valiente y esforzado, y á los jefes y capitanes en el campo del rey de Asiria. Volvióse por tanto con vergüenza de rostro á su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron á cuchillo los que habían salido de sus entrañas.
(22) Mas Josías no volvió su rostro de él, antes disfrazóse para darle batalla, y no atendió á las palabras de Nechâo, que eran de boca de Dios; y vino á darle la batalla en el campo de Megiddo.
(2) Sanballat y Gesem enviaron á decirme: Ven, y compongámonos juntos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal.
(22) De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo:
(23) Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.
(23) Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.
(12) Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.
(6) En el campo siegan su pasto, y los impíos vendimian la viña ajena.
(18) Y olvídase de que los pisará el pie, y que los quebrará bestia del campo.
(15) Ciertamente los montes producen hierba para él: y toda bestia del campo retoza allá.
(7) Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo;
(3) Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.
(11) Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo.
(5) Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: los avergonzaste, porque Dios los desechó.
(12) Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
(28) E hízolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas.
(43) Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;
(13) Estropeóla el puerco montés, y pacióla la bestia del campo.
(12) Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,
(15) El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo.
(11) Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces.
(16) Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
(26) Los corderos para tus vestidos, y los cabritos para el precio del campo:
(7) Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
(5) Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
(11) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
(18) La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá, desde el alma hasta la carne: y vendrá á ser como abanderado en derrota.
(10) Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador: la canción he hecho cesar.
(3) Porque asentaré campo contra ti en derredor, y te combatiré con ingenios, y levantaré contra ti baluartes.
(15) Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.
(15) Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.
(16) Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia.
(2) Y el rey de Asiria envió á Rabsaces con grande ejército desde Lachîs á Jerusalem al rey Ezechîas: y asentó el campo á los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
(27) Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca.
(36) Y salió el ángel de Jehová, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.
(6) Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:
(20) La bestia del campo me honrará, los chacales, y los pollos del avestruz: porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
(12) Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
(9) Todas las bestias del campo, todas las bestias del monte, venid á devorar.
(25) No salgas al campo, ni andes por camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes.
(20) Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, y sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderáse, y no se apagará.