Concordancia de la Biblia Reina-Valera
carne (409 apariciones)
(14) El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio.
(30) Y como el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro: y llegó á ver el pueblo el saco que traía interiormente sobre su carne.
(1) ENTONCES todo Israel se juntó á David en Hebrón, diciendo: He aquí nosotros somos tu hueso y tu carne.
(3) Y repartió á todo Israel, así á hombres como á mujeres, á cada uno una torta de pan, y una pieza de carne, y un frasco de vino.
(8) Con él es el brazo de carne, mas con nosotros Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y afirmóse el pueblo sobre las palabras de Ezechîas rey de Judá.
(5) Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos: y he aquí que nosotros sujetamos nuestros hijos y nuestras hijas á servidumbre, y hay algunas de nuestras hijas sujetas: mas no hay facultad en nuestras manos para rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros.
(5) Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos: y he aquí que nosotros sujetamos nuestros hijos y nuestras hijas á servidumbre, y hay algunas de nuestras hijas sujetas: mas no hay facultad en nuestras manos para rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros.
(5) Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.
(15) Y un espíritu pasó por delante de mí, que hizo se erizara el pelo de mi carne.
(12) ¿Es mi fortaleza la de las piedras? ¿ó mi carne, es de acero?
(5) Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; mi piel hendida y abominable.
(4) ¿Tienes tú ojos de carne? ¿ves tú como ve el hombre?
(11) Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
(10) En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.
(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?
(22) Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(26) Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
(6) Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.
(31) Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
(21) Su carne desfallece sin verse, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
(25) Enterneceráse su carne más que de niño, volverá á los días de su mocedad.
(15) Toda carne perecería juntamente, y el hombre se tornaría en polvo.
(23) Las partes momias de su carne están apretadas: están en él firmes, y no se mueven.
(9) Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
(3) No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
(7) Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.
(13) ¿Tengo de comer yo carne de toros, ó de beber sangre de machos cabríos?
(4) En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere.
(1) Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;
(2) Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.
(26) Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
(20) He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo?
(27) E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar.
(39) Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
(2) Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra.
(2) Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
(5) Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado á mi carne.
(24) Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.
(120) Mi carne se ha extremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.
(25) El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre es su misericordia.
(21) La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
(22) Porque son vida á los que las hallan, y medicina á toda su carne.
(11) Y gimas en tus postrimerías, cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,
(17) A su alma hace bien el hombre misericordioso: mas el cruel atormenta su carne.
(20) No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne:
(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
(5) El necio dobla sus manos y come su carne.
(6) No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
(10) Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad.