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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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conmigo (243 apariciones)

(15) Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: ¿dónde está tu celo, y tu fortaleza, la conmoción de tus entrañas y de tus miseraciones para conmigo? ¿hanse estrechado?

(29) ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

(19) Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.

(11) Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.

(4) Y ahora yo te he soltado hoy de las esposas que tenías en tus manos. Si te está bien venir conmigo á Babilonia, ven, y yo miraré por ti; mas si no te está bien venir conmigo á Babilonia, déjalo: mira, toda la tierra está delante de ti; ve á donde mejor y más cómodo te pareciere ir.

(4) Y ahora yo te he soltado hoy de las esposas que tenías en tus manos. Si te está bien venir conmigo á Babilonia, ven, y yo miraré por ti; mas si no te está bien venir conmigo á Babilonia, déjalo: mira, toda la tierra está delante de ti; ve á donde mejor y más cómodo te pareciere ir.

(22) Entre delante de ti toda su maldad, y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones: porque muchos son mis suspiros, y mi corazón está doloroso.

(2) Las señales y milagros que el alto Dios ha hecho conmigo, conviene que yo las publique.

(18) Y estando él hablando conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro: y él me tocó, é hízome estar en pie.

(22) E hízome entender, y habló conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para hacerte entender la declaración.

(7) Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo; sino que cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron, y escondiéronse.

(11) Y díjome: Daniel, varón de deseos, está atento á las palabras que te hablaré, y levántate sobre tus pies; porque á ti he sido enviado ahora. Y estando hablando conmigo esto, yo estaba temblando.

(15) Y estando hablando conmigo semejantes palabras, puse mis ojos en tierra, y enmudecí.

(19) Y díjome: Varón de deseos, no temas: paz á ti; ten buen ánimo, y aliéntate. Y hablando él conmigo cobré yo vigor, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

(21) Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad: y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel vuestro príncipe.

(19) Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones.

(19) Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones.

(20) Y te desposaré conmigo en fe, y conocerás á Jehová.

(9) Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré qué son éstos.

(13) Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consolatorias á aquel ángel que hablaba conmigo.

(14) Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé á Jerusalem y á Sión con gran celo:

(19) Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y respondióme: Estos son los cuernos que aventaron á Judá, á Israel, y á Jerusalem.

(3) Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,

(1) Y VOLVIÓ el ángel que hablaba conmigo, y despertóme como un hombre que es despertado de su sueño.

(4) Proseguí, y hablé á aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué es esto, señor mío?

(5) Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y díjome: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.

(5) Y salió aquel ángel que hablaba conmigo, y díjome: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto que sale.

(10) Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el epha?

(4) Respondí entonces, y dije al ángel que conmigo hablaba: Señor mío, ¿qué es esto?

(6) La ley de verdad estuvo en su boca, é iniquidad no fué hallada en sus labios: en paz y en justicia anduvo conmigo, y á muchos hizo apartar de la iniquidad.

(30) El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama.

(30) El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama.

(32) Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino.

(26) Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

(29) Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

(13) Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?

(10) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? pues ha hecho conmigo buena obra.

(23) Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar.

(38) Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

(40) Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Así no habéis podido velar conmigo una hora?

(7) Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

(2) Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:

(18) Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

(20) Y él respondiendo les dijo: Es uno de los doce que moja conmigo en el plato.

(7) Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte?

(23) El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

(23) El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

(13) Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.

(31) El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

(21) Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.