Concordancia de la Biblia Reina-Valera
conoce (51 apariciones)
(9) Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones;
(12) Y mira, padre mío, mira aún la orilla de tu manto en mi mano: porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, tú andas á caza de mi vida para quitármela.
(9) Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto, y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende toda imaginación de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.
(11) Porque él conoce á los hombres vanos: ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
(13) No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes.
(23) Dios entiende el camino de ella, y él conoce su lugar.
(15) Mas ahora, porque en su ira no visita, ni conoce con rigor, por eso Job abrió su boca vanamente, y multiplica palabras sin sabiduría.
(6) Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
(18) Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.
(21) ¿No demandaría Dios esto? porque él conoce los secretos del corazón.
(11) ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
(11) Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
(14) Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo.
(16) Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más.
(19) Hizo la luna para los tiempos: el sol conoce su ocaso.
(14) Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
(23) Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:
(10) El corazón conoce la amargura de su alma; y extraño no se entrometerá en su alegría.
(22) Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.
(7) Conoce el justo la causa de los pobres: mas el impío no entiende sabiduría.
(5) El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el tiempo y el juicio conoce el corazón del sabio.
(12) Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.
(3) El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
(3) El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
(15) ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras son en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
(16) Tú empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, é Israel no nos conoce: tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
(23) ¿Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;
(13) Conoce empero tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y tus caminos has derramado á los extraños debajo de todo árbol umbroso, y no oiste mi voz, dice Jehová.
(18) Por tanto oid, gentes, y conoce, oh conjunto de ellas.
(7) Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.
(7) Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.
(34) Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
(22) El revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él.
(32) Y con lisonjas hará pecar á los violadores del pacto: mas el pueblo que conoce á su Dios, se esforzará, y hará.
(7) Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían.
(17) Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como langostas de langostas que se sientan en vallados en día de frío: salido el sol se mudan, y no se conoce el lugar donde estuvieron.
(15) Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
(15) Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
(17) Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.
(8) Y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como á nosotros;
(19) Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.
(20) Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
(19) Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
(11) Y ninguno enseñará á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.
(1) MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
(1) MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
(20) Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.
(6) Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.
(7) Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.
(8) El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.