Concordancia de la Biblia Reina-Valera
corazón (871 apariciones)
(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:
(7) Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.
(12) Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría.
(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;
(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;
(17) No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo:
(19) Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino.
(26) Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.
(33) Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.
(2) Porque su corazón piensa en robar, é iniquidad hablan sus labios.
(17) Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:
(32) Y yo miré, y púselo en mi corazón: vilo, y tomé consejo.
(3) Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación.
(20) El que canta canciones al corazón afligido, es como el que quita la ropa en tiempo de frío, ó el que sobre el jabón echa vinagre.
(23) Como escoria de plata echada sobre el tiesto, son los labios enardecidos y el corazón malo.
(25) Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón.
(9) El ungüento y el perfume alegran el corazón: y el amigo al hombre con el cordial consejo.
(11) Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare.
(19) Como un agua se parece á otra, así el corazón del hombre al otro.
(23) Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón á tus rebaños:
(14) Bienaventurado el hombre que siempre está temeroso: mas el que endurece su corazón, caerá en mal.
(26) El que confía en su corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será salvo.
(11) El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo.
(13) Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.
(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.
(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.
(17) Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.
(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
(10) No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y ésta fué mi parte de toda mi faena.
(10) No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y ésta fué mi parte de toda mi faena.
(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
(20) Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
(22) Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?
(23) Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias: aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.
(11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dió en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.
(17) Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay tiempo á todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.
(18) Dije en mi corazón, en orden á la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes á las bestias.
(2) No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.
(20) Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le responderá con alegría de su corazón.
(3) Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
(4) El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer.
(4) El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer.
(7) Ciertamente la opresión hace enloquecer al sabio: y el presente corrompe el corazón.
(21) Tampoco apliques tu corazón á todas las cosas que se hablaren, porque no oigas á tu siervo que dice mal de ti:
(22) Porque tu corazón sabe, como tú también dijiste mal de otros muchas veces.
(25) Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, é inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error;
(26) Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.