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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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cosas (874 apariciones)

(30) Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

(31) Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

(48) Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.

(2) Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?

(17) Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.

(17) Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.

(6) Y no le podían replicar á estas cosas.

(21) Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

(33) Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.

(31) El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

(14) Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.

(21) Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

(23) Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.

(31) Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.

(34) Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.

(11) Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.

(2) Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?

(8) Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

(6) Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.

(7) Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?

(9) Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.

(12) Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.

(22) Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

(26) Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.

(28) Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.

(31) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.

(36) Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.

(65) Y decían otras muchas cosas injuriándole.

(8) Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.

(31) Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

(49) Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

(9) Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.

(10) Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, las que dijeron estas cosas á los apóstoles.

(14) E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.

(18) Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?

(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

(26) ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?

(35) Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan.

(36) Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.

(44) Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.

(48) Y vosotros sois testigos de estas cosas.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.

(28) Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba.

(50) Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás.

(12) Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

(31) El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

(35) El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.

(25) Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.

(45) Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.

(1) DESPUÉS de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem.