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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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da (191 apariciones)

(26) Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.

(16) El que oprime al pobre para aumentarse él, y que da al rico, ciertamente será pobre.

(13) Como frío de nieve en tiempo de la siega, así es el mensajero fiel á los que lo envían: pues al alma de su señor da refrigerio.

(8) Como quien liga la piedra en la honda, así hace el que al necio da honra.

(10) El grande cría todas las cosas; y da la paga al insensato, y la da á los transgresores.

(10) El grande cría todas las cosas; y da la paga al insensato, y la da á los transgresores.

(27) El que da al pobre, no tendrá pobreza: mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones.

(11) El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(12) Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabiduría excede en que da vida á sus poseedores.

(2) Y será como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su señor; como la criada, tal su señora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da á logro, como el que lo recibe.

(2) Y será como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su señor; como la criada, tal su señora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da á logro, como el que lo recibe.

(17) Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.

(6) Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:

(29) El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

(5) Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu á los que por ella andan:

(6) Diré al aquilón: Da acá; y al mediodía: No detengas: trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los términos de la tierra,

(16) Así dice Jehová, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas;

(14) El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.

(1) ALÉGRATE, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehová.

(10) Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come;

(6) Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago á sus enemigos.

(24) Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora á Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda.

(13) A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.

(20) Sube al Líbano, y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados.

(15) Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano el vaso del vino de este furor, y da á beber de él á todas las gentes á las cuales yo te envío.

(35) Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:

(16) El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros.

(19) Levántate, da voces en la noche, en el principio de las velas; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos á él por la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.

(21) Y él es el que muda los tiempos y las oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabiduría á los sabios, y la ciencia á los entendidos:

(17) La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la demanda: para que conozcan los vivientes que el Altísimo se enseñorea del reino de los hombres, y que á quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.

(32) Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como á los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y á quien él quisiere lo da.

(9) Que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y que el despojador venga contra la fortaleza.

(15) ¡Ay del que da de beber á sus compañeros, que les acercas tu hiel y embriagas, para mirar sus desnudeces!

(14) Canta, oh hija de Sión: da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalem.

(9) Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem: he aquí, tu rey vendrá á ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna.

(23) Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.

(21) Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

(4) Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú.

(21) Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

(30) Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.

(43) Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.

(43) Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.

(39) Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.

(9) Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.

(2) Y le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

(9) ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no.

(22) Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

(34) Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.