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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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desierto (337 apariciones)

(3) Y asentó Saúl el campo en el collado de Hachîla, que está delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto.

(3) Y asentó Saúl el campo en el collado de Hachîla, que está delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto.

(3) Y asentó Saúl el campo en el collado de Hachîla, que está delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto.

(24) Mas Joab y Abisai siguieron á Abner; y púsoseles el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.

(23) Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó, al camino que va al desierto.

(28) Mirad, yo me detendré en los campos del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.

(2) Y dijo el rey á Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para la familia del rey, en que suban; los panes y la pasa para los criados, que coman; y el vino, para que beban los que se cansaren en el desierto.

(16) Por tanto enviad inmediatamente, y dad aviso á David, diciendo: No quedes esta noche en los campos del desierto, sino pasa luego el Jordán, porque el rey no sea consumido, y todo el pueblo que con él está.

(29) Miel, manteca, ovejas, y quesos de vacas, para que comiesen; porque dijeron: Aquel pueblo está hambriento, y cansado, y tendrá sed en el desierto.

(34) Entonces Benaía hijo de Joiada subió, y dió sobre él, y matólo; y fué sepultado en su casa en el desierto.

(18) Y á Baalath, y á Tadmor en tierra del desierto;

(4) Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.

(15) Y díjole Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco: y llegarás, y ungirás á Hazael por rey de Siria;

(8) Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Idumea.

(9) Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para el ejército, y para las bestias que los seguían.

(9) Habitó también desde el oriente hasta la entrada del desierto desde el río Eufrates: porque tenía muchos ganados en la tierra de Galaad.

(78) Y de la otra parte del Jordán de Jericó, al oriente del Jordán, dieron, de la tribu de Rubén, á Beser en el desierto con sus ejidos; y á Jasa con sus ejidos,

(8) También de los de Gad se huyeron á David, estando en la fortaleza en el desierto, muy valientes hombres de guerra para pelear, dispuestos á hacerlo con escudo y pavés: sus rostros como rostros de leones, y ligeros como las cabras monteses.

(30) Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el alto de Gabaón:

(3) Y fué Salomón, y con él toda esta junta, al alto que había en Gabaón; porque allí estaba el tabernáculo del testimonio de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto.

(4) Y edificó á Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de municiones que edificó en Hamath.

(16) Mañana descenderéis contra ellos: he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.

(20) Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalem. Creed á Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed á sus profetas, y seréis prosperados.

(24) Y luego que vino Judá á la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aquí yacían ellos en tierra muertos, que ninguno había escapado.

(9) E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalem, que trajesen á Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto á Israel en el desierto.

(10) Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, así en los valles como en las vegas; y viñas, y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura.

(19) Tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.

(21) Y sustentástelos cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad: sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.

(19) Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

(5) He aquí, como asnos monteses en el desierto, salen á su obra madrugando para robar; el desierto es mantenimiento de sus hijos.

(5) He aquí, como asnos monteses en el desierto, salen á su obra madrugando para robar; el desierto es mantenimiento de sus hijos.

(3) Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto.

(26) Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no hay hombre,

(8) Voz de Jehová que hará temblar el desierto; hará temblar Jehová el desierto de Cades.

(8) Voz de Jehová que hará temblar el desierto; hará temblar Jehová el desierto de Cades.

(7) Ciertamente huiría lejos: moraría en el desierto. (Selah.)

(1) Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;

(12) Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría.

(7) Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah,)

(6) Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.

(15) Hendió las peñas en el desierto: y dióles á beber como de grandes abismos;

(19) Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

(40) ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!

(52) Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, y llevólos por el desierto, como un rebaño.

(8) No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masa en el desierto;

(6) Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el buho de las soledades.

(9) Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.

(14) Y desearon con ansia en el desierto; y tentaron á Dios en la soledad.

(26) Por lo que alzó su mano á ellos, en orden á postrarlos en el desierto,

(4) Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, no hallando ciudad de población.