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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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ella (1,098 apariciones)

(4) Y la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.

(6) Tú, oh Jehová, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

(11) Y dividiste la mar delante de ellos, y pasaron por medio de ella en seco; y á sus perseguidores echaste en los profundos, como una piedra en grandes aguas.

(16) También estaban en ella Tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado á los hijos de Judá en Jerusalem.

(17) Porque este hecho de la reina pasará á noticia de todas las mujeres, para hacerles tener en poca estima á sus maridos, diciendo: El rey Assuero mandó traer delante de sí á la reina Vasthi, y ella no vino.

(19) Si parece bien al rey, salga mandamiento real delante de él, y escríbase entre las leyes de Persia y de Media, y no sea traspasado: Que no venga más Vasthi delante del rey Assuero: y dé el rey su reino á su compañera que sea mejor que ella.

(1) PASADAS estas cosas, sosegada ya la ira del rey Assuero, acordóse de Vasthi, y de lo que hizo, y de lo que fué sentenciado contra ella.

(11) Y cada día Mardochêo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, por saber cómo iba á Esther, y qué se hacía de ella.

(13) Entonces la moza venía así al rey: todo lo que ella decía se le daba, para venir con ello de la casa de las mujeres hasta la casa del rey.

(14) Ella venía á la tarde, y á la mañana se volvía á la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas: no venía más al rey, salvo si el rey la quería, y era llamada por nombre.

(5) Entonces Esther llamó á Atach, uno de los eunucos del rey, que él había hecho estar delante de ella, y mandólo á Mardochêo, con orden de saber qué era aquello, y por qué.

(2) Y fué que, como vió á la reina Esther que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendió á Esther el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se llegó Esther, y tocó la punta del cetro.

(12) Y añadió Amán: También la reina Esther á ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino á mí: y aun para mañana soy convidado de ella con el rey.

(12) Y añadió Amán: También la reina Esther á ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino á mí: y aun para mañana soy convidado de ella con el rey.

(14) Y díjole Zeres su mujer, y todos sus amigos: Hagan una horca alta de cincuenta codos, y mañana di al rey que cuelguen á Mardochêo en ella; y entra con el rey al banquete alegre. Y plugo la cosa en los ojos de Amán, é hizo preparar la horca.

(9) Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardochêo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.

(1) EL MISMO día dió el rey Assuero á la reina Esther la casa de Amán enemigo de los Judíos; y Mardochêo vino delante del rey, porque Esther le declaró lo que era respecto de ella.

(7) Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.

(2) Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.

(8) Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.

(7) ¡Oh si fuere aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!

(21) Que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros;

(15) Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; atendráse á ella, mas no se afirmará.

(8) O habla á la tierra, que ella te enseñará; los peces de la mar te lo declararán también.

(31) No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa.

(8) Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; y habitó en ella el distinguido.

(5) De la tierra nace el pan, y debajo de ella estará como convertida en fuego.

(8) Nunca la pisaron animales fieros, ni león pasó por ella.

(19) No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; no se podrá apreciar con oro fino.

(23) Dios entiende el camino de ella, y él conoce su lugar.

(14) Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio.

(10) Muela para otro mi mujer, y sobre ella otros se encorven.

(30) He aquí que sobre él extiende su luz, y cobija con ella las raíces de la mar.

(33) Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.

(4) Después de ella bramará el sonido, tronará él con la voz de su magnificencia; y aunque sea oída su voz, no los detiene.

(5) ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿ó quién extendió sobre ella cordel?

(10) Y establecí sobre ella mi decreto, y le puse puertas y cerrojo,

(13) Para que ocupe los fines de la tierra, y que sean sacudidos de ella los impíos?

(31) Ella habita y está en la piedra, en la cumbre del peñasco y de la roca.

(30) La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.

(8) Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga.

(29) Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.

(14) Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas á ti.

(5) Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.

(10) Día y noche la rodean sobre sus muros; é iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

(11) Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.

(10) No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis: si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.

(10) Los que son de tu grey han morado en ella: por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.

(14) Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.

(23) Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros.