Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ellos (2,572 apariciones)
(51) Y subió á ellos en el barco, y calmó el viento: y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban:
(54) Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron.
(3) Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
(5) Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
(19) Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
(20) Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
(28) Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.
(2) Y seis días después tomó Jesús á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto; y fué transfigurado delante de ellos.
(9) Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.
(14) Y como vino á los discípulos, vió grande compañía alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
(14) Y como vino á los discípulos, vió grande compañía alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
(16) Y preguntóles: ¿Qué disputáis con ellos?
(32) Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.
(34) Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién había de ser el mayor.
(36) Y tomando un niño, púsolo en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice:
(46) Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
(48) Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
(4) Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
(16) Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
(26) Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?
(32) Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:
(37) Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
(39) Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados.
(6) Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado: y los dejaron.
(31) Entonces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
(3) Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.
(6) Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.
(12) Y procuraban prenderle, porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron.
(14) Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos?
(15) Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.
(16) Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.
(16) Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.
(23) En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.
(9) Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarán en los concilios, y en sinagogas seréis azotados: y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí, en testimonio á ellos.
(11) Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.
(19) Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?
(22) Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
(40) Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.
(46) Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.
(52) Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.
(59) Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.
(64) Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
(69) Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
(70) Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante.
(13) Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.
(14) Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
(24) Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
(11) Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.
(12) Mas después apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.
(13) Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron.