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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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eres (309 apariciones)

(3) Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.

(4) Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.

(14) Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.

(7) Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)

(17) Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

(2) Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

(4) Tú, oh Dios, eres mi rey: manda saludes á Jacob.

(17) Fortaleza mía, á ti cantaré; porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.

(1) Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;

(35) Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: el Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.

(5) Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate á mí, oh Dios: ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.

(3) Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

(5) Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.

(4) Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.

(7) Tú, terrible eres tú: ¿y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira?

(14) Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.

(5) Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

(10) Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.

(10) Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.

(8) Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu verdad está en torno de ti.

(17) Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.

(26) El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salud.

(2) Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

(8) Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

(2) Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente.

(9) Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses.

(9) Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses.

(27) Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.

(10) Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.

(4) Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchîsedech.

(28) Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.

(68) Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.

(114) Mi escondedero y mi escudo eres tú: en tu palabra he esperado.

(137) TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.

(6) He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

(5) Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.

(10) Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.

(2) Enlazado eres con las palabras de tu boca, y preso con las razones de tu boca.

(4) Di á la sabiduría: Tú eres mi hermana; y á la inteligencia llama parienta:

(24) El que dijere al malo, Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones:

(15) He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.

(15) He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma.

(16) He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.

(1) HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.

(1) HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.

(7) Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.

(12) Huerto cerrado eres, mi hermana, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada.

(4) Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; de desear, como Jerusalem; imponente como ejércitos en orden.

(6) ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!

(15) Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa.