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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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espíritu (616 apariciones)

(13) Su espíritu adornó los cielos; su mano crió la serpiente tortuosa.

(8) Ciertamente espíritu hay en el hombre, é inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.

(18) Porque lleno estoy de palabras, y el espíritu de mi vientre me constriñe.

(4) El espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dió vida.

(14) Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento,

(5) En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

(2) Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

(6) Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.

(18) Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.

(10) Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

(11) No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.

(12) Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.

(17) Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

(12) Cortará él el espíritu de los príncipes: terrible es á los reyes de la tierra.

(3) Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)

(6) Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.

(8) Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no apercibió su corazón, ni fué fiel para con Dios su espíritu.

(29) Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.

(30) Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra.

(33) Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.

(17) Tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas.

(7) ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?

(3) Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

(4) Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.

(7) Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.

(10) Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.

(4) Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.

(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.

(13) El que anda en chismes, descubre el secreto: mas el de espíritu fiel encubre la cosa.

(29) El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.

(4) La sana lengua es árbol de vida: mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.

(13) El corazón alegre hermosea el rostro: mas por el dolor de corazón el espíritu se abate.

(18) Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.

(19) Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios.

(32) Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

(22) El corazón alegre produce buena disposición: mas el espíritu triste seca los huesos.

(27) Detiene sus dichos el que tiene sabiduría: de prudente espíritu es el hombre entendido.

(28) Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

(11) El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.

(23) La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

(14) Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

(17) Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.

(17) Aborrecí por tanto la vida; porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.

(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(21) ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?

(21) ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?

(4) Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

(6) Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.

(16) No tiene fin todo el pueblo que fué antes de ellos: tampoco los que vendrán después estarán con él contentos. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.