Concordancia de la Biblia Reina-Valera
estas (572 apariciones)
(21) En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.
(27) Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste.
(42) Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.
(53) Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á apretarle en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas;
(30) Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.
(30) Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.
(31) Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
(17) Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.
(6) Y no le podían replicar á estas cosas.
(21) Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.
(14) Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.
(21) Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.
(23) Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.
(34) Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.
(11) Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.
(2) Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?
(8) Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
(6) Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.
(7) Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
(9) Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.
(12) Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
(28) Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
(31) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
(36) Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.
(31) Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?
(49) Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
(9) Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.
(10) Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, las que dijeron estas cosas á los apóstoles.
(17) Y díjoles: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?
(26) ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
(36) Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.
(44) Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.
(48) Y vosotros sois testigos de estas cosas.
(28) Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba.
(7) Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.
(2) Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.
(1) DESPUÉS de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem.
(16) Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.
(1) PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.
(59) Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.
(1) Y PASADAS estas cosas andaba Jesús en Galilea: que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban matarle.
(4) Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
(32) Los Fariseos oyeron á la gente que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen.
(20) Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.
(30) Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.
(16) Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
(19) Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.
(21) Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?
(43) Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
(16) Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando Jesús fué glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.