Concordancia de la Biblia Reina-Valera
gloria (394 apariciones)
(20) Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros á gloria de Dios.
(7) Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fué con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés á causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,
(7) Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fué con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés á causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,
(8) ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?
(9) Porque si el ministerio de condenación fué con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia.
(9) Porque si el ministerio de condenación fué con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia.
(10) Porque aun lo que fué glorioso, no es glorioso en esta parte, en comparación de la excelente gloria.
(11) Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más será en gloria lo que permanece.
(11) Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más será en gloria lo que permanece.
(18) Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
(18) Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
(18) Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.
(4) En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
(6) Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
(15) Porque todas estas cosas padecemos por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios.
(17) Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;
(4) Mucha confianza tengo de vosotros, tengo de vosotros mucha gloria; lleno estoy de consolación, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
(14) Pues si algo me he gloriado para con él de vosotros, no he sido avergonzado; antes, como todo lo que habíamos dicho de vosotros era con verdad, así también nuestra gloria delante de Tito fué hallada verdadera.
(19) Y no sólo esto, mas también fué ordenado por las iglesias el compañero de nuestra peregrinación para llevar esta gracia, que es administrada de nosotros para gloria del mismo Señor, y para demostrar vuestro pronto ánimo:
(23) Ora en orden á Tito, es mi compañero y coadjutor para con vosotros; ó acerca de nuestros hermanos, los mensajeros son de las iglesias, y la gloria de Cristo.
(24) Mostrad pues, para con ellos á la faz de las iglesias la prueba de vuestro amor, y de nuestra gloria acerca de vosotros.
(3) Mas he enviado los hermanos, porque nuestra gloria de vosotros no sea vana en esta parte; para que, como lo he dicho, estéis apercibidos;
(10) Es la verdad de Cristo en mí, que esta gloria no me será cerrada en las partes de Acaya.
(17) Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria.
(5) Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.
(26) No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
(4) Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.
(6) Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
(12) Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo.
(14) Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.
(17) Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;
(18) Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
(13) Por tanto, pido que no desmayéis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.
(16) Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.
(21) A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.
(11) Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, á gloria y loor de Dios.
(26) Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez á vosotros.
(11) Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre.
(19) Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.
(21) El cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar á sí todas las cosas.
(19) Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
(20) Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(11) Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;
(27) A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria:
(27) A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria:
(4) Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
(6) Ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
(12) Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria.
(20) Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.
(9) Los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia,