Concordancia de la Biblia Reina-Valera
habían (485 apariciones)
(20) Entonces comenzó á reconvenir á las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:
(20) Entonces comenzó á reconvenir á las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:
(38) Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los niños.
(5) Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan.
(9) Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
(10) Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.
(18) Porque sabía que por envidia le habían entregado.
(52) Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
(54) Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
(55) Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
(11) Y yendo ellas, he aquí unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
(15) Y aconteció que estando Jesús á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también á la mesa juntamente con Jesús y con sus discípulos: porque había muchos, y le habían seguido.
(22) Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
(4) Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
(16) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.
(30) Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
(30) Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
(52) Porque aun no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones.
(1) Y SE juntaron á él los Fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalem;
(8) Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.
(14) Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en el barco.
(9) Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.
(34) Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién había de ser el mayor.
(32) Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:
(7) Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
(10) Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
(41) Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
(41) Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
(10) Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
(14) Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado.
(20) Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.
(9) Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;
(17) Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.
(17) Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;
(18) Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.
(10) Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.
(2) Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,
(2) Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,
(30) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
(35) Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.
(36) Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.
(38) Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:
(10) Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.
(36) Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo: y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada á nadie de lo que habían visto.
(32) Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
(37) Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,
(52) Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?
(25) Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.
(49) Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
(55) Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.