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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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hasta (1,388 apariciones)

(11) Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones.

(2) ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)

(39) Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.

(46) ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿arderá tu ira como el fuego?

(2) Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

(3) Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

(13) Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos.

(3) ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

(3) ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

(4) ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?

(17) Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;

(23) Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde.

(19) Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó.

(48) Bendito Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo: y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.

(18) Su alma abominó toda vianda, y llegaron hasta las puertas de la muerte.

(4) Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.

(10) ¿Quién me guiará á la ciudad fortalecida? ¿quién me guiará hasta Idumea?

(8) Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.

(3) Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.

(33) HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y guardarélo hasta el fin.

(91) Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; porque todas ellas te sirven.

(112) Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.

(2) He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.

(5) Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.

(2) Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

(8) El es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.

(7) Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

(6) Jehová ensalza á los humildes; humilla los impíos hasta la tierra.

(22) ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?

(18) Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

(9) Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño?

(18) Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores.

(23) Como el ave que se apresura al lazo, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasó su hígado.

(25) El justo come hasta saciar su alma: mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.

(24) En el rostro del entendido aparece la sabiduría: mas los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra.

(8) Las palabras del chismoso parecen blandas, y descienden hasta lo íntimo del vientre.

(22) Las palabras del chismoso parecen blandas; mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.

(17) El hombre que hace violencia con sangre de persona, huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.

(21) Tener acepción de personas, no es bueno: hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.

(3) Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.

(11) Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dió en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.

(2) Y alabé yo los finados que ya murieron, más que los vivientes que hasta ahora están vivos.

(7) Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.

(17) Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, sobre los montes de Bether.

(4) Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró.

(5) Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.

(6) Hasta que apunte el día y huyan las sombras, iréme al monte de la mirra, y al collado del incienso.

(4) Conjúroos, oh doncellas de Jerusalem, que no despertéis, ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.

(6) Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.