Concordancia de la Biblia Reina-Valera
hijo (2,342 apariciones)
(25) Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;
(30) Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.
(31) El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
(25) Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
(22) Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
(24) Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.
(26) Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.
(30) Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará.
(8) Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?
(31) Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.
(38) Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
(39) Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
(9) Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
(10) Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.
(13) Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.
(41) Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
(44) Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?
(27) Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.
(36) Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.
(22) Y á la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado!
(48) Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
(69) Mas después de ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios.
(70) Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.
(7) Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
(18) A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.
(34) Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.
(42) Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).
(45) Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
(49) Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
(51) Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.
(13) Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.
(14) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;
(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(17) Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
(18) El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
(35) El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.
(36) El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
(36) El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
(5) Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.
(46) Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
(47) Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.
(49) El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
(50) Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.
(51) Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
(53) El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.
(19) Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
(19) Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
(20) Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis.
(21) Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.
(22) Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo;