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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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hombre (1,229 apariciones)

(3) No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

(5) Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre;

(12) Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio.

(11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.

(17) Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra.

(10) Rehusa hombre hereje, después de una y otra amonestación;

(6) Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿ó el hijo del hombre, que le visitas?

(6) Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿ó el hijo del hombre, que le visitas?

(2) Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre.

(6) De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre.

(7) No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

(8) El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos.

(19) Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:

(20) Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

(23) Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(2) Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro, y de preciosa ropa, y también entra un pobre con vestidura vil,

(20) ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

(24) Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

(8) Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.

(17) Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses.

(24) Porque Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secóse la hierba, y la flor se cayó;

(4) Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.

(16) Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

(13) Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro.

(7) Y el primer animal era semejante á un león; y el segundo animal, semejante á un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante á un águila volando.

(5) Y les fué dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión, cuando hiere al hombre.

(18) Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis.

(14) Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.

(17) Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del ángel.