❖

Búsqueda Bíblica y Herramientas de Estudio

Busca versículos, explora la concordancia, consulta los temas de Nave, descubre referencias cruzadas y pregunta a nuestra IA para profundizar en las Escrituras — todo en un solo lugar.

Todas las herramientas se basan en la Biblia Reina-Valera completa: búsqueda de texto en los 66 libros, concordancia palabra por palabra de todas las apariciones en las Escrituras, Biblia Temática de Nave con miles de temas y referencias cruzadas del Tesoro del Conocimiento de las Escrituras y de pasajes relacionados.

Concordancia de la Biblia Reina-Valera

‹ Volver a la concordancia

jesús (789 apariciones)

(16) Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

(1) Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem,

(13) Entonces Jesús vino de Galilea á Juan al Jordán, para ser bautizado de él.

(15) Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.

(16) Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

(1) ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

(7) Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.

(10) Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.

(12) Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea;

(17) Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

(18) Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

(23) Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(28) Y fué que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;

(3) Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.

(4) Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

(5) Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,

(7) Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

(10) Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.

(13) Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.

(14) Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.

(18) Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

(20) Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.

(22) Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.

(29) Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

(34) Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.

(2) Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.

(4) Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

(9) Y pasando Jesús de allí, vió á un hombre que estaba sentado al banco de los públicos tributos, el cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.

(10) Y aconteció que estando él sentado á la mesa en casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesús y sus discípulos.

(12) Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

(15) Y Jesús les dijo: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán.

(19) Y se levantó Jesús, y le siguió, y sus discípulos.

(22) Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.

(23) Y llegado Jesús á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la gente que hacía bullicio,

(27) Y pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

(28) Y llegado á la casa, vinieron á él los ciegos; y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.

(30) Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.

(35) Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.

(5) A estos doce envió Jesús, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis;

(1) Y FUÉ, que acabando Jesús de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.

(4) Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber á Juan las cosas que oís y veis:

(7) E idos ellos, comenzó Jesús á decir de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento?

(25) En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.

(1) EN aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.

(15) Mas sabiéndolo Jesús, se apartó de allí: y le siguieron muchas gentes, y sanaba á todos.

(25) Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad ó casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

(1) Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.

(34) Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:

(36) Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.

(51) Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.