Concordancia de la Biblia Reina-Valera
le (2,470 apariciones)
(22) Por lo cual también le fué atribuído á justicia.
(23) Y no solamente por él fué escrito que le haya sido imputado;
(12) No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;
(16) ¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?
(32) El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
(12) Le fué dicho que el mayor serviría al menor.
(20) Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal?
(9) Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
(12) Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:
(4) Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
(35) ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado?
(35) ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado?
(5) Por lo cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia.
(3) El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.
(9) Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman.
(14) Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.
(16) Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
(17) Empero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó á cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias.
(9) Ni tentemos á Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.
(15) Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
(15) Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
(7) Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
(24) Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba;
(2) Porque el que habla en lenguas, no habla á los hombres, sino á Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios.
(28) Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.
(28) Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.
(38) Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo.
(11) Por tanto, nadie le tenga en poco; antes, llevadlo en paz, para que venga á mí: porque lo espero con los hermanos.
(12) Acerca del hermano Apolos, mucho le he rogado que fuese á vosotros con los hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tuviere oportunidad.
(16) De manera que nosotros de aquí adelante á nadie conocemos según la carne: y aun si á Cristo conocimos según la carne, empero ahora ya no le conocemos.
(16) Revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre;
(11) Empero viniendo Pedro á Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar.
(6) Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
(15) Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, ó le añade.
(9) Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre;
(28) Así que le envío más presto, para que viéndole os volváis á gozar, y yo esté con menos tristeza.
(10) Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios:
(12) Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.
(13) Porque le doy testimonio, que tiene gran celo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que en Hierápolis.
(14) Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos.
(15) Porque acaso por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;
(6) Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿ó el hijo del hombre, que le visitas?
(7) Tú le hiciste un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos;
(8) Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
(8) Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
(2) El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa.
(5) Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy;
(7) El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
(9) Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;
(1) PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,