Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mí (1,345 apariciones)
(31) Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
(32) Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.
(32) Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.
(36) Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.
(37) Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.
(39) Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
(40) Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.
(46) Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
(46) Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
(35) Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
(35) Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
(37) Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.
(37) Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.
(44) Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
(45) Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.
(47) De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
(56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
(57) Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
(65) Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.
(7) No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.
(17) El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.
(28) Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.
(28) Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.
(37) Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.
(38) El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.
(14) Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.
(18) Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.
(18) Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.
(19) Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.
(19) Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.
(28) Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.
(42) Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.
(54) Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;
(30) Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.
(8) Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.
(9) Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
(18) Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
(25) Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;
(38) Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
(38) Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
(25) Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
(26) Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
(8) Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis.
(32) Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.
(44) Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
(44) Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
(46) Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
(49) Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
(18) No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
(20) De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.