Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mío (306 apariciones)
(1) HIJO mío, no te olvides de mi ley; y tu corazón guarde mis mandamientos:
(11) No deseches, hijo mío, el castigo de Jehová; ni te fatigues de su corrección:
(21) Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo;
(10) Oye, hijo mío, y recibe mis razones; y se te multiplicarán años de vida.
(20) Hijo mío, está atento á mis palabras; inclina tu oído á mis razones.
(1) HIJO mío, está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído;
(20) ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, y abrazarás el seno de la extraña?
(1) HIJO mío, si salieres fiador por tu amigo, si tocaste tu mano por el extraño,
(3) Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo: ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.
(20) Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre:
(1) HIJO mío, guarda mis razones, y encierra contigo mis mandamientos.
(27) Cesa, hijo mío, de oir la enseñanza que induce á divagar de las razones de sabiduría.
(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;
(19) Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino.
(26) Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.
(13) Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:
(21) Teme á Jehová, hijo mío, y al rey; no te entrometas con los veleidosos:
(11) Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare.
(2) ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?
(12) Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne.
(16) He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.
(16) Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios.
(17) Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, sobre los montes de Bether.
(3) Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: él apacienta entre los lirios.
(11) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
(13) Las mandrágoras han dado olor, y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
(14) Huye, amado mío; y sé semejante al gamo, ó al cervatillo, sobre las montañas de los aromas.
(12) Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen la carrera de tus caminos.
(4) Porque antes que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre mía, será quitada la fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.
(24) Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Assur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, á la manera de Egipto:
(25) Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el Asirio obra de mis manos, é Israel mi heredad.
(20) Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira.
(1) CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
(8) Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo.
(1) Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
(1) AHORA pues oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, á quien yo escogí.
(2) Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jeshurun, á quien yo escogí.
(21) Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, é Israel, pues que tú mi siervo eres: Yo te formé; siervo mío eres tú: Israel, no me olvides.
(5) Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta á él á Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza.
(4) Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
(16) Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese á Sión: Pueblo mío eres tú.
(21) Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.
(4) A lo menos desde ahora, ¿no clamarás á mí, Padre mío, guiador de mi juventud?
(19) Yo empero dije: ¿Cómo te pondré por hijos, y te daré la tierra deseable, la rica heredad de los ejércitos de las gentes? Y dije: Padre mío me llamarás, y no te apartarás de en pos de mí.
(19) Oh Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción; á ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.
(18) Por tanto así ha dicho Jehová, de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán, diciendo: ¡Ay hermano mío! y ¡ay hermana! ni lo lamentarán, diciendo: ¡Ay señor! ¡ay su grandeza!
(10) Tú pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel: porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos, y á tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornará, y descansará y sosegará, y no habrá quien le espante.
(31) Por manera que para enojo mío y para ira mía me ha sido esta ciudad, desde el día que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia;
(27) Y tú no temas, siervo mío Jacob, y no desmayes, Israel; porque he aquí que yo te salvo de lejos, y á tu simiente de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quien lo espante.
(28) Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová; porque yo soy contigo: porque haré consumación en todas las gentes á las cuales te habré echado; mas en ti no haré consumación, sino que te castigaré con juicio, y no te talaré del todo.