Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mano (1,268 apariciones)
(19) Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.
(12) Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
(21) Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.
(35) El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.
(30) Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en él mano, porque aun no había venido su hora.
(28) Y yo les doy vida eterna: y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(29) Mi Padre que me las dió, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(25) Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
(27) Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
(6) Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.
(7) Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos;
(3) Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.
(28) Para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho.
(30) Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús.
(18) Y echaron mano á los apóstoles, y pusiéronlos en la cárcel pública.
(25) Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido.
(35) A este Moisés, al cual habían rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á éste envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en la zarza.
(48) Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:
(50) ¿No hizo mi mano todas estas cosas?
(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;
(12) Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.
(41) Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva.
(21) Y la mano del Señor era con ellos: y creyendo, gran número se convirtió al Señor.
(30) Lo cual asimismo hicieron, enviándolo á los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.
(1) Y EN el mismo tiempo el rey Herodes echó mano á maltratar algunos de la iglesia.
(11) Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Judíos que me esperaba.
(17) Mas él haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salió, y partió á otro lugar.
(11) Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese por la mano.
(11) Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese por la mano.
(16) Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que teméis á Dios, oid:
(23) Y escribir por mano de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, á los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Siria, y en Cilicia, salud:
(33) Y sacaron de entre la multitud á Alejandro, empujándole los Judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería dar razón al pueblo.
(3) Y como avistamos á Cipro, dejándola á mano izquierda, navegamos á Siria, y vinimos á Tiro: porque el barco había de descargar allí su carga.
(27) Y cuando estaban para acabarse los siete días, unos Judíos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo y le echaron mano,
(40) Y como él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho grande silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:
(11) Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine á Damasco.
(19) Y el tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme?
(1) ENTONCES Agripa dijo á Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó á responder por sí, diciendo:
(3) Entonces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y puéstolos en el fuego, una víbora, huyendo del calor, le acometió á la mano.
(4) Y como los bárbaros vieron la víbora colgando de su mano, decían los unos á los otros: Ciertamente este hombre es homicida, á quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir.
(15) Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?
(21) Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros.
(21) La salutación de mí, Pablo, de mi mano.
(19) ¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.
(11) Mirad en cuán grandes letras os he escrito de mi mano.
(11) Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne;
(18) La salutación de mi mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén. Escrita de Roma á los Colosenses; enviada con Tichîco y Onésimo.
(17) Salud de mi mano, Pablo, que es mi signo en toda carta mía: así escribo.
(12) Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, á la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.
(19) Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano á la vida eterna.