Concordancia de la Biblia Reina-Valera
manos (546 apariciones)
(72) Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos.
(6) Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos se quitaron de vasijas de barro.
(9) Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos.
(17) Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.
(17) Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.
(12) En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.
(4) Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo.
(5) Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
(8) Los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo,
(25) Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
(7) Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos;
(4) Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.
(7) Manos tienen, mas no palparán; tienen pies, mas no andarán; no hablarán con su garganta.
(48) Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.
(73) JOD. Tus manos me hicieron y me formaron: hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
(3) Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.
(2) Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.
(2) Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid á Jehová.
(15) Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres.
(8) Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
(4) Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame del hombre injurioso; que han pensado de trastornar mis pasos.
(2) Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
(5) Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.
(6) Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
(1) Salmo de David. BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos á la batalla, y mis dedos á la guerra:
(6) Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas, y espadas de dos filos habrá en sus manos;
(10) Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo:
(17) Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente,
(14) El hombre será harto de bien del fruto de su boca: y la paga de las manos del hombre le será dada.
(1) LA mujer sabia edifica su casa: mas la necia con sus manos la derriba.
(25) El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.
(28) La araña, ase con las manos, y está en palacios de rey.
(13) Buscó lana y lino, y con voluntad labró de sus manos.
(16) Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos.
(19) Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca.
(19) Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca.
(20) Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso.
(31) Dadle el fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.
(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.
(5) El necio dobla sus manos y come su carne.
(6) No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
(26) Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.
(18) Por la pereza se cae la techumbre, y por flojedad de manos se llueve la casa.
(5) Yo me levanté para abrir á mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra que corría sobre las aldabas del candado.
(14) Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: su vientre, como claro marfil cubierto de zafiros.
(12) ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis á presentaros delante de mí, para hollar mis atrios?
(15) Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
(15) Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
(8) Además está su tierra llena de ídolos, y á la obra de sus manos se han arrodillado, á lo que fabricaron sus dedos.
(10) Decid al justo que le irá bien: porque comerá de los frutos de sus manos.