Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mar (419 apariciones)
(11) Las aguas de la mar se fueron, y agotóse el río, secóse.
(12) El rompe la mar con su poder, y con su entendimiento hiere la hinchazón suya.
(14) El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
(30) He aquí que sobre él extiende su luz, y cobija con ella las raíces de la mar.
(8) ¿Quién encerró con puertas la mar, cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;
(16) ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo?
(31) Hace hervir como una olla la profunda mar, y tórnala como una olla de ungüento.
(32) En pos de sí hace resplandecer la senda, que parece que la mar es cana.
(8) Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
(8) Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
(7) El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
(2) Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
(5) Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.
(6) Volvió la mar en seco; por el río pasaron á pie; allí en él nos alegramos.
(22) El Señor dijo: De Basán haré volver, te haré volver de los profundos de la mar:
(8) Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
(8) Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
(13) Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
(19) En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
(13) Rompió la mar, é hízolos pasar; é hizo estar las aguas como en un montón.
(27) E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar.
(53) Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y la mar cubrió á sus enemigos.
(11) Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones.
(9) Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
(25) Asimismo pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra.
(4) Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
(5) Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
(11) Alégrense los cielos, y gócese la tierra: brame la mar y su plenitud.
(7) Brame la mar y su plenitud; el mundo y los que en él habitan;
(25) Asimismo esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes.
(7) Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
(7) Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
(9) Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
(22) Maravillas en la tierra de Châm, cosas formidables sobre el mar Bermejo.
(3) Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar.
(23) Los que descienden á la mar en navíos, y hacen negocio en las muchas aguas,
(3) La mar vió, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
(5) ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
(13) Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia;
(15) Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia.
(9) Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar,
(6) El cual hizo los cielos y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre;
(29) Cuando ponía á la mar su estatuto, y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra;
(34) Y serás como el que yace en medio de la mar, ó como el que está en la punta de un mastelero.
(19) El rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la peña; el rastro de la nave en medio de la mar; y el rastro del hombre en la moza.
(7) Los ríos todos van á la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo.
(7) Los ríos todos van á la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo.
(30) Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
(1) AUNQUE no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes.
(22) Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia.