Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(3) Y estos son los principales de la provincia que moraron en Jerusalem; mas en las ciudades de Judá habitaron cada uno en su posesión en sus ciudades, de Israel, de los sacerdotes, y Levitas, y Nethineos, y de los hijos de los siervos de Salomón.
(2) Por cuanto no salieron á recibir á los hijos de Israel con pan y agua, antes alquilaron á Balaam contra ellos, para que los maldijera: mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición.
(6) Mas á todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, vine al rey; y al cabo de días fuí enviado del rey.
(12) Mas la reina Vasthi no quiso comparecer á la orden del rey, enviada por mano de los eunucos; y enojóse el rey muy mucho, y encendióse en él su ira.
(22) Mas entendido que fué esto por Mardochêo, él lo denunció á la reina Esther, y Esther lo dijo al rey en nombre de Mardochêo.
(6) Mas tuvo en poco meter mano en solo Mardochêo; que ya le habían declarado el pueblo de Mardochêo: y procuró Amán destruir á todos los Judíos que había en el reino de Assuero, al pueblo de Mardochêo.
(4) Y vinieron las doncellas de Esther y sus eunucos, y dijéronselo: y la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir á Mardochêo, y hacerle quitar el saco de sobre él; mas él no los recibió.
(14) Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?
(10) Mas refrenóse Amán, y vino á su casa, y envió, é hizo venir sus amigos, y á Zeres su mujer.
(13) Mas todo esto nada me sirve cada vez que veo al judío Mardochêo sentado á la puerta del rey.
(10) Diez hijos de Amán hijo de Amadatha, enemigo de los Judíos: mas en la presa no metieron su mano.
(15) Y los Judíos que estaban en Susán, se juntaron también el catorce del mes de Adar, y mataron en Susán trescientos hombres: mas en la presa no metieron su mano.
(16) En cuanto á los otros Judíos que estaban en las provincias del rey, también se juntaron y pusiéronse en defensa de su vida, y tuvieron reposo de sus enemigos, y mataron de sus contrarios setenta y cinco mil; mas en la presa no metieron su mano.
(18) Mas los Judíos que estaban en Susán se juntaron en el trece y en el catorce del mismo mes; y al quince del mismo reposaron, é hicieron aquel día día de banquete y de regocijo.
(25) Mas como Esther vino á la presencia del rey, él intimó por carta: El perverso designio que aquél trazó contra los Judíos, recaiga sobre su cabeza; y cuélguenlo á él y á sus hijos en la horca.
(11) Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.
(5) Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.
(6) Y Jehová dijo á Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
(2) Si probáremos á hablarte, serte ha molesto; mas ¿quién podrá detener las palabras?
(5) Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
(12) El negocio también me era á mí oculto; mas mi oído ha percibido algo de ello.
(14) El atribulado es consolado de su compañero: mas hase abandonado el temor del Omnipotente.
(20) Mas fueron avergonzados por su esperanza; porque vinieron hasta ellas, y halláronse confusos.
(25) ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros?
(15) Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; atendráse á ella, mas no se afirmará.
(15) Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; atendráse á ella, mas no se afirmará.
(18) No me ha concedido que tome mi aliento; mas hame hartado de amarguras.
(5) Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,
(20) Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.
(3) Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios.
(10) Mas el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
(22) Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.
(5) Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
(19) Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.
(20) Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.
(22) Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.
(10) Mas volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.
(5) Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,
(28) Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.
(13) Si le parecía bien, y no lo dejaba, mas antes lo detenía entre su paladar;
(15) Devoró riquezas, mas vomitarálas; de su vientre las sacará Dios.
(10) Mas él conoció mi camino: probaráme, y saldré como oro.
(12) De la ciudad gimen los hombres, y claman las almas de los heridos de muerte: mas Dios no puso estorbo.
(22) Mas á los fuertes adelantó con su poder: levantóse, y no se da por segura la vida.
(24) Fueron ensalzados por un poco, mas desaparecen, y son abatidos como cada cual: serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.
(14) He aquí, estas son partes de sus caminos: ¡mas cuán poco hemos oído de él! Porque el estruendo de sus fortalezas, ¿quién lo detendrá?
(17) Habrála él preparado, mas el justo se vestirá, y el inocente repartirá la plata.
(19) El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, mas él no será.
(19) El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, mas él no será.
(1) MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.