Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(1) HUYE el impío sin que nadie lo persiga: mas el justo está confiado como un leoncillo.
(2) Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación.
(4) Los que dejan la ley, alaban á los impíos: mas los que la guardan, contenderán con ellos.
(5) Los hombres malos no entienden el juicio: mas los que buscan á Jehová, entienden todas las cosas.
(7) El que guarda la ley es hijo prudente: mas el que es compañero de glotones, avergüenza á su padre.
(10) El que hace errar á los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: mas los perfectos heredarán el bien.
(11) El hombre rico es sabio en su opinión: mas el pobre entendido lo examinará.
(12) Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; mas cuando los impíos son levantados, es buscado el hombre.
(13) El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.
(14) Bienaventurado el hombre que siempre está temeroso: mas el que endurece su corazón, caerá en mal.
(16) El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.
(18) El que en integridad camina, será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno.
(19) El que labra su tierra, se hartará de pan: mas el que sigue los ociosos, se hartará de pobreza.
(20) El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: mas el que se apresura á enriquecer, no será sin culpa.
(25) El altivo de ánimo suscita contiendas: mas el que en Jehová confía, medrará.
(26) El que confía en su corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será salvo.
(27) El que da al pobre, no tendrá pobreza: mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones.
(28) Cuando los impíos son levantados, esconderáse el hombre: mas cuando perecen, los justos se multiplican.
(2) Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
(3) El hombre que ama la sabiduría, alegra á su padre: mas el que mantiene rameras, perderá la hacienda.
(4) El rey con el juicio afirma la tierra: mas el hombre de presentes la destruirá.
(6) En la prevaricación del hombre malo hay lazo: mas el justo cantará y se alegrará.
(7) Conoce el justo la causa de los pobres: mas el impío no entiende sabiduría.
(8) Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: mas los sabios apartan la ira.
(10) Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto: mas los rectos buscan su contentamiento.
(11) El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.
(15) La vara y la corrección dan sabiduría: mas el muchacho consentido avergonzará á su madre.
(16) Cuando los impíos son muchos, mucha es la prevaricación; mas los justos verán la ruina de ellos.
(18) Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él.
(19) El siervo no se corregirá con palabras: porque entiende, mas no corresponde.
(25) El temor del hombre pondrá lazo: mas el que confía en Jehová será levantado.
(26) Muchos buscan el favor del príncipe: mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
(29) Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú las sobrepujaste á todas.
(4) Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece.
(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
(14) El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.
(26) Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(6) Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.
(8) Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
(10) Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
(11) También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo?
(7) Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.
(12) Dulce es el sueño del trabajador, ora coma mucho ó poco; mas al rico no le deja dormir la hartura.
(2) Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
(4) El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer.
(12) Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabiduría excede en que da vida á sus poseedores.
(23) Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alejó de mí.
(26) Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.
(28) Lo que aun busca mi alma, y no encuentro: un hombre entre mil he hallado; mas mujer de todas éstas nunca hallé.
(29) He aquí, solamente he hallado esto: que Dios hizo al hombre recto, mas ellos buscaron muchas cuentas.