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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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mas (2,598 apariciones)

(16) Mas Pedro estaba fuera á la puerta. Y salió aquel discípulo que era conocido del pontífice, y habló á la portera, y metió dentro á Pedro.

(9) Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.

(12) Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á César contradice.

(15) Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César.

(23) Y como los soldados hubieron crucificado á Jesús, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la túnica; mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

(33) Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:

(38) Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.

(4) Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

(5) Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.

(14) Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

(17) Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.

(4) Y venida la mañana, Jesús se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesús.

(18) De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará á donde no quieras.

(23) Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir. Mas Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga ¿qué á ti?

(5) Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos.

(8) Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.

(13) Mas otros burlándose, decían: Que están llenos de mosto.

(16) Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:

(6) Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

(14) Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida;

(17) Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros príncipes.

(4) Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil.

(15) Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí,

(32) Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

(1) MAS un varón llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesión,

(13) Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.

(19) Mas el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:

(22) Mas como llegaron los ministros, y no los hallaron en la cárcel, volvieron, y dieron aviso,

(23) Diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban delante de las puertas; mas cuando abrimos, á nadie hallamos dentro.

(39) Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios.

(10) Mas no podían resistir á la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

(5) Y no le dió herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometió que se la daría en posesión, y á su simiente después de él, no teniendo hijo.

(7) Mas yo juzgaré, dijo Dios, la nación á la cual serán siervos: y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.

(9) Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron á José para Egipto; mas Dios era con él,

(17) Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado á Abraham, el pueblo creció y multiplicóse en Egipto,

(21) Mas siendo puesto al peligro, la hija de Faraón le tomó, y le crió como á hijo suyo.

(25) Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido.

(32) Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar.

(47) Mas Salomón le edificó casa.

(55) Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,

(4) Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.

(12) Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(16) (Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.)

(30) Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees?

(33) En su humillación su juicio fué quitado: mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.

(7) Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

(24) Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

(26) Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

(29) Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

(26) Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre.