Concordancia de la Biblia Reina-Valera
me (2,011 apariciones)
(1) Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel;
(2) Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.
(2) En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.
(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.
(6) Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.
(3) En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.
(7) Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.
(1) Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido.
(5) Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano.
(7) ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?
(10) Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
(10) Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
(11) Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí.
(17) Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!
(21) ¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, y me conmuevo contra tus enemigos?
(5) Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto á la senda; me han puesto lazos. (Selah.)
(9) En cuanto á los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
(5) Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
(5) Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
(5) Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza: así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
(9) Guárdame de los lazos que me han tendido, y de los armadijos de los que obran iniquidad.
(3) Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
(4) Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
(6) Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
(7) Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
(7) Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
(9) Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo.
(10) Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
(11) Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
(26) También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
(26) También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
(28) Entonces me llamarán, y no responderé; buscarme han de mañana, y no me hallarán:
(28) Entonces me llamarán, y no responderé; buscarme han de mañana, y no me hallarán:
(33) Mas el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá reposado, sin temor de mal.
(4) Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás:
(4) Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás:
(13) Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y á los que me enseñaban no incliné mi oído!
(13) Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y á los que me enseñaban no incliné mi oído!
(17) Yo amo á los que me aman; y me hallan los que madrugando me buscan.
(17) Yo amo á los que me aman; y me hallan los que madrugando me buscan.
(17) Yo amo á los que me aman; y me hallan los que madrugando me buscan.
(22) Jehová me poseía en el principio de su camino, ya de antiguo, antes de sus obras.
(34) Bienaventurado el hombre que me oye, velando á mis puertas cada día, guardando los umbrales de mis entradas.
(35) Porque el que me hallare, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.
(36) Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: todos los que me aborrecen, aman la muerte.
(22) No digas, yo me vengaré; espera á Jehová, y él te salvará.
(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;
(35) Y dirás: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo tornaré á buscar.
(29) No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra.
(19) Tal es el hombre que daña á su amigo, y dice: Ciertamente me chanceaba.