Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mi (3,319 apariciones)
(3) Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
(3) Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
(4) Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
(4) Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón.
(6) Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
(7) Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
(8) Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
(10) Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
(11) Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
(12) Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.
(1) Salmo de David. BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos á la batalla, y mis dedos á la guerra:
(2) Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
(2) Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
(2) Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
(1) Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
(1) Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
(21) La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
(2) Alabaré á Jehová en mi vida: cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
(2) Alabaré á Jehová en mi vida: cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.
(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.
(24) Por cuanto llamé, y no quisisteis; extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;
(25) Antes desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis:
(30) Ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía:
(1) HIJO mío, no te olvides de mi ley; y tu corazón guarde mis mandamientos:
(2) Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.
(3) Porque yo fuí hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre.
(3) Porque yo fuí hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre.
(5) Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;
(1) HIJO mío, está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído;
(1) HIJO mío, está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído;
(7) Ahora pues, hijos, oidme, y no os apartéis de las razones de mi boca.
(12) Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;
(13) Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y á los que me enseñaban no incliné mi oído!
(2) Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos.
(4) Di á la sabiduría: Tú eres mi hermana; y á la inteligencia llama parienta:
(6) Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía,
(6) Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía,
(16) Con paramentos he ataviado mi cama, recamados con cordoncillo de Egipto.
(17) He sahumado mi cámara con mirra, áloes, y cinamomo.
(24) Ahora pues, hijos, oidme, y estad atentos á las razones de mi boca.
(4) Oh hombres, á vosotros clamo; y mi voz es á los hijos de los hombres.
(7) Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios.
(8) En justicia son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida.
(10) Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido.
(19) Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida.
(19) Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida.
(5) Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he templado.
(9) ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?
(9) ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?