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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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mi (3,319 apariciones)

(24) De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.

(30) No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.

(30) No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.

(31) Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

(43) Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquél recibiréis.

(32) Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

(38) Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.

(51) Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

(54) El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

(54) El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

(55) Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

(55) Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

(56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

(56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

(6) Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.

(8) Vosotros subid á esta fiesta; yo no subo aún á esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido.

(16) Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquél que me envió.

(14) Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.

(16) Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

(19) Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.

(19) Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.

(31) Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

(37) Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

(43) ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.

(43) ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.

(49) Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.

(50) Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.

(51) De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

(52) Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

(54) Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;

(54) Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;

(56) Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vió, y se gozó.

(15) Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

(16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

(17) Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

(18) Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

(25) Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

(27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

(28) Y yo les doy vida eterna: y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(29) Mi Padre que me las dió, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(29) Mi Padre que me las dió, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(32) Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál obra de esas me apedreáis?

(37) Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.

(21) Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;

(32) Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.

(7) Entonces Jesús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto;

(26) Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

(26) Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

(27) Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.

(30) Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.